Eliminando “yo’s positivos” de la esfera de consciencia

Por David Topí - 5 - octubre - 2015 9:23 pm

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El trabajo de unificación de nuestros “yos” o sub-personalidades, facetas de nuestra consciencia artificial, egoica y virtual, la que nos “define” cuando estamos interactuando unos con otros desde el personaje que interpretamos, y no desde el ser que somos, tiene, a veces, connotaciones difíciles de asumir cuando uno tiene que ponerse a eliminar, lo que, por no saber como definirlo mejor, llamo “yo’s positivos”.

¿Que significa esto de tener yo’s positivos? Lo contrario a tener facetas del carácter negativas. Simple. A nadie le gusta tener un yo envidioso, un yo irascible, un yo vengativo, un yo obstinado o un yo preocupado, así que todos vamos con ganas de quitárnoslos de encima, y, sin embargo, a todo el mundo le gusta, o, al menos, encuentra lógico, tener un yo desprendido, un yo generoso, un yo atento, un yo cooperativo, etc., etc.

La cuestión es que, cuando tu Yo Superior te va ayudando a identificar los cientos de personalidades que tienes, y te va pidiendo que las vayas eliminando, sean las que sean, para dar paso al “yo único”, al “yo observador”, o, como parece que se me viene definiendo últimamente, al “yo del ser”, hay que ir actuando aunque parezca que quitamos “yo’s positivos”. Este nombre de “yo del ser”, viene a ser la sub-personalidad en mi esfera de consciencia, que responde únicamente a la guía de mi Yo Superior, aun siendo parte de mi personalidad controlada por el programa ego. Simplemente son diferentes denominaciones que me doy a mi mismo, según observo los cambios en mi psique, así que el nombre que pongamos a ese “yo”, que es el que debe permanecer como “única” personalidad bajo la batuta de aquello que realmente somos, es indiferente, mientras sepamos diferenciarlo del resto de voces de nuestra cabeza, y, sobretodo, cuando uno de ellos, guiado y dirigido por el mismo programa ego, intenta hacerse pasar por la voz de ese  Yo Superior, no siendo nada más que uno de los tantos “yos” peleándose por tomar el mando del conjunto. Las explicaciones detalladas de todo esto, como he mencionado otras veces, la tenéis en el vídeo de esta conferencia sobre la estructura de la psique del ser humano.

Borrando cualidades positivas fragmentadas

Entonces, volviendo al tema. ¿Que hacemos cuando tu Yo Superior te sugiere, cuando estás haciendo el trabajo de identificación y eliminación de “yos”, que elimines algo que, a priori, es totalmente, o parece, una faceta positiva de ti? Que lo eliminas igual. He borrado, eliminado, unificado, decenas de “yo’s” cuya fachada principal de cara al mundo era una cualidad inherentemente positiva, a pesar de la sorpresa inicial, pero la enseñanza y explicación recibida tiene una lógica y resultado aplastante: son comportamientos artificiales, creados para para poder encajar en el mundo social en una situación determinada. Tras su eliminación, el siguiente paso es comprobar si ese comportamiento es necesario para ese “yo único”, y, si lo es, como todo lo positivo del carácter humano lo será siempre, grabarlo en las runas del patrón conductual, de forma que sea una cualidad inherente al “yo único” y no de un yo que se active solo cuando es necesario ser cooperativo, generoso o atento, sino que sea una cualidad “por defecto” en nosotros.

El cómo hacer la eliminación de “yos”, al menos tal y como he terminado haciéndolo, pasa primero por la identificación de los mismos, por auto-observación de tus propios comportamientos y/o por trabajo con tu Yo Superior, y, una vez identificado, la eliminación se produce por la redirección de la energía de tu esencia o mónada hacia ese yo, en tu esfera de consciencia.

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Quitando las “raíces energéticas”

Al ir trabajando con la eliminación y unificación de estos yos, otra cosa interesante a notar, es que no solo eliminamos de la superficie de nuestra esfera de consciencia esa sub-personalidad, sino que hemos de “extraer” sus “raíces energéticas”, por no saber explicarlo de otra forma, pero así es como las veo, que conecta los diferentes yos primero con la mente (esferas mentales), y luego con partes del sistema energético, algunos chakras, y centros de control como el instintivo, motor o emocional, en muchos casos.

Por ejemplo, un “yo manipulador” o un “yo miedoso” no solo tiene su existencia “psíquica” en la superficie de la esfera de consciencia de cada uno de nosotros, sino que tiene conexiones con programas automáticos, en una o varias esferas mentales, y luego, en según que casos, tiene conexiones con, por ejemplo el quinto chakra, si ese Yo manipula a través de la palabra, con el segundo chakra, si usa la energía sexual para ello, o con otras partes de nosotros mismos, según haya sido necesario para poder gestionar el mundo exterior por parte del programa ego, en las situaciones en las que ese “yo” X, fue creado.

Un Yo “positivo” presenta el mismo tipo de “raíces” energéticas, y algunas son enormes, y al “estirar” de ellas, (literalmente, como haciéndonos cirugía etérica, o moviendo la esencia hacia ellas, que entonces se eliminan de forma instantánea) uno nota como se “arrancan”, desde diferentes puntos, “hilos” o “cordones” que forman parte de ese “yo” que estamos eliminando. Luego, al ir expandiendo el “yo del ser”, o el “yo observador”, para que ocupe el espacio dejado por el yo eliminado, vamos consiguiendo cada vez mantener una misma personalidad, un solo “tu”, en todas y cada una de las situaciones de la vida.

Yos que se reproducen

Empiezo así, a notar cada vez más claramente, la relación y generación de yos a partir de diferentes comportamiento situados en el tablero rúnico del patrón de conducta, y el porqué, muchas veces, aun habiendo eliminado un yo cualquiera, a las pocas semanas (o días) este ha vuelto a aparecer. Si presentas un comportamiento X grabado en una runa, el programa ego parece usarlo para generar una subpersonalidad que le vaya bien, y le encaje cuando así se requiere, para lidiar con cualquier situación del mundo exterior con la que deba interactuar. La cuestión, entonces, es regrabar las runas que dan lugar a “yos” no deseados, a medida que estos se van eliminando de la superficie de la esfera de consciencia, mientras expandimos el “yo del ser” o “yo único”, y conseguimos que, aun estando gestionado por el programa ego, estén ambos bajo el control de lo que realmente tiene que estar siempre en control.

Nada fácil, y supone un arduo trabajo de mantenimiento, unificar casi todos los componentes de tu psique, y mantenerte con menos de una decena de ellos intentando llegar a tener uno solo. Pero la persistencia da resultados, y poco a poco tu tablero rúnico se va “limpiando” de patrones no deseados, y se consigue que el programa ego tenga menos “base” a partir de la cual reproducir ciertos “yos”, evidentemente los negativos, pero también los positivos, porque no es necesario tener cualidades “majas” en nosotros que solo se activan cuando una situación lo requiere para lidiar con ella. Aquello que sea inherentemente positivo como cualidad tiene que ir imbuido en la esencia de nuestro comportamiento y reflejar las cualidades de nuestro ser. Lo demás sigue siendo una simple fachada, y por ende, es perfectamente válido seguir eliminando esos “yos positivos”.