Todos, cuando nacemos, tenemos por “mandato divino” unas esferas de energía alrededor nuestro (no es el aura) que nos protegen de influencias negativas. Estas esferas de protección acompañan al alma en el momento de encarnarse en un nuevo cuerpo y se convierten en parte del sistema energético de cada uno de nosotros como una capa sutil que repele, en la medida de lo posible, el efecto que la negatividad del entorno y el mundo tienen sobre nosotros.
El tamaño importa
El “grosor” de estas esferas de protección puede asimilarse a 6 pequeñas capas superpuestas una sobre la otra, o si queréis, a una sola esfera que tiene 6 cm de ancho. A medida que vamos recibiendo influencias negativas en nosotros (frecuencias electromagnéticas, radiaciones, emociones negativas de otras personas, etc) estas esferas se van “puliendo” y “desgastando” de forma que podemos llegar a perder varias de ellas y encontrarnos con que solo tenemos uno o dos centímetros de protección externa contra esas energías negativas al cabo de los años.
Leyendo el estado de las esferas de protección
Comprobar cual es el estado de esta protección puede hacerse a través de los registros akashicos, donde el alma registra absolutamente todo aquello que le sucede y que tiene que ver con sus experiencias y evolución. Básicamente, cada vez que leo para alguien los archivos, echo un vistazo al “grosor” y número de esferas de protección para comprobar como de expuesto está esta persona a la negatividad (o ha estado en el pasado), para luego proceder a una limpieza energética que restituya las 6 esferas por completo.
El desgaste es inevitable
En nuestro día a día es inevitable que energías del mundo que nos rodea nos afecten. Las energías positivas por supuesto solo tienen un efecto beneficioso en nosotros, pero las energías “negativas” (en nuestro entorno personal, laboral, familiar, donde residimos, etc) desgastan esta protección. ¿Se puede hacer algo por evitarlo? Bueno si, alejarnos de aquellas situaciones, personas o lugares cargadas demasiado intensamente con energía negativa (zonas de radiación, centrales, torres de alta tensión o de emisión electromagnética, etc). También podemos usar orgonita para transmutar esta energía en ondas positivas cuando se trata de limpiar lugares.
A nivel personal, no conozco otra forma de restaurar por completo las esferas a su estado inicial que haciendo una sanación energética de estas esferas (que no es lo mismo que limpiar los chakras por ejemplo, pues son cosas diferentes), pero la supresión de esta protección puede ser la causa que de repente nos sintamos mas “atacados” o “influenciados” por la negatividad a nuestro alrededor, pues es como si un filtro se hubiera desprendido y estuviéramos mucho mas expuestos a todo lo que nos llega.
Pueden parecernos tonterías sin importancia, pero la suma y la influencia de todo lo que se mueve cerca de nosotros tiene gran impacto en como nos sentimos y en nuestro estado vital, lastima que en la mayoría de los casos no seamos conscientes de ello o nos sea difícil o complicado esquivarlo o cambiarlo.
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