La profecía maya del 2012

Por David Topí - 20 - Febrero - 2009 4:51 pm

He oído y he leído mucho varias novelas que hablaban o usaban este tema bastante de “moda” últimamente sobre “el fin del mundo” en Diciembre del 2012. Nada más lejos de mi intención que hacer un post al respecto sobre como el mundo se termina, sino básicamente mi interpretación espiritual de esta fecha tan señalada.

El calendario maya ya conocía y predecía la rotación de la Tierra sobre su eje, conocida como la precesión de los equinoccios. Cada 26.000 años, nuestro planeta da una vuelta completa sobre sí misma cuya conclusión tendrá lugar aproximadamente a finales del año 2012.Nada que descubrir hasta la fecha, es un hecho probado astronómicamente.

Se habla mucho en círculos espirituales (y no tanto) del impacto que tiene esta fecha en el desarrollo espiritual de la humanidad, y de aquellos cambios que se avecinan. Uno de ellos es el salto a una posible dimensión superior, a una vibración más alta de nuestro planeta Tierra, con todo el impacto que tendrá sobre todo lo que existe en el planeta.  Y es que Gaia, Kumar, la Tierra, es un ser vivo, una entidad con vida y planes evolutivos propios, que al igual que nosotros, sus habitantes, se desarrolla y cambia de acuerdo a sus propios parámetros, fines y planes de evolución.

El hecho que se hable de la Tierra como “entidad viva” que va a dar un salto cualitativo y vibracional y engancharlo con el fin de la raza humana no me parece del todo correcto ni real.

Todos somos energía

El hecho que todos nosotros seamos pura energía vibrando a una frecuencia determinada nos dice que si nuestro hábitat evoluciona, nosotros podemos evolucionar con él. Si Kumar está al final de un proceso en el cual aumentará su frecuencia y vibrará en otra realidad, nosotros debemos estar preparados para hacer lo mismo. Cada ser humano, planta o animal, no es más que cierta cantidad de energía con una densidad especifica. Aunque todos compartimos más o menos la misma densidad, también podemos aprender a modificar nuestra frecuencia para crecer, avanzar, evolucionar, y saltar a otra banda evolutiva de la existencia.

Además, el hecho que cada uno crea su propia realidad dependiendo del tipo de frecuencia (pensamientos, sentimientos y deseos) que emitimos al exterior, hace posible que un cambio de esta índole tenga tantas interpretaciones y manifestaciones físicas como personas hay en el planeta.

Aquellos que creen que el mundo se va a acabar, que viven apegados a las cosas materiales y al miedo como frecuencia base de su existencia verán probablemente en su realidad acontecimientos que reflejen su forma de entender el cambio que se va a producir. No vibrar a la nueva frecuencia (que presumiblemente) la Tierra asumirá en unos años significa quedarse en una realidad 3D, de bajo nivel, donde todo aquello que haya sido “mejorado” o haya evolucionado no existirá.

Por el contrario, evolucionar personalmente, ser capaz de aumentar nuestra frecuencia vibratoria, de vivir más acorde con el planeta y menos con el modo de vida que nos aboca a su destrucción nos prepara para que cuando nuestro hábitat cambie, nuestra realidad se ajuste tranquilamente a la nueva. Personalmente estoy convencido que si hay cambios, cada uno los verá reflejados según su ser interior. Aquellos que vibran en el amor y en la luz, que básicamente no escogen el miedo como hilo conductor de sus vidas, notarán un cambio a mejor, como si nos cambiáramos de piso a un súper apartamento. Por el contrario, aquellos que vibran con el miedo y sus facetas (ira, rabia, venganza, resentimiento, odio, etc.,) como parte principal de su carácter simplemente verán reflejado esas realidades.

Quedan aún tres años. Recordadme que (si existe aún el blog) que hablemos de ello más adelante.