David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

Registros Akashicos  David Topí

En el curso de Registros Akashicos tenemos una pequeña lista en la cual tenemos registrados un montón de influencias externas que usamos para averiguar rápidamente las posibles causas de malestar que uno pueda tener sin razón aparente. La necesidad de investigar rápidamente porque un buen día te levantas con los cables cruzados, te sientes mal o tienes los ánimos por los suelos sin que haya sucedido nada especial que lo justifique, surgió cuando empecé (y muchas otras personas conmigo) a detectar que los cambios en el ambiente, en las energías que nos rodean, estaban realmente influenciando de forma mucho más notable que en tiempos recientes, nuestro comportamiento, estado de animo y bienestar energético.

Nadando en una piscina de ondas

Ahora ya a nadie le sorprende que una tormenta solar pueda causar estragos en la magnetosfera y con ello afectar a miles de personas que son particularmente sensibles a los cambios energéticos del planeta, o que, simplemente por el hecho de que el planeta interactúe con algún tipo de rayo cósmico, explosión galáctica, onda de vete a saber que cuerpo celeste a decenas de años luz, o movimiento entre planetas pueda resultar en alteraciones en el comportamiento de los seres humanos. No en vano, hay un buen puñado de astrólogos que publican análisis regulares sobre cuando ciertas energías de ciertas alineaciones de planetas (sean acertadas o no) van a generar cierto tipo de alteración o comportamientos en la masa o psique del inconsciente colectivo de la humanidad.

La cuestión es que cada vez nos hacemos más sensibles a estas energías, porque cada vez el tipo de ondas que nos llegan son más fuertes. Una cosa repercute sobre la otra, y no hay forma de escapar de ello. Tampoco resulta un problema per se, al menos para mucha gente, todo depende de como sea tu interacción personal con cualquiera de estas energías externas.

Aquello que hay, se potencia

Como decía en el articulo anterior sobre la frecuencia de resonancia, la interacción con un cierto tipo de frecuencias puede hacerte mejorar sustancialmente tu salud energética, ya que, entrando en contacto con vibraciones de mayor “nivel”, puedes desprenderte de “pegotes” y bloqueos estancados en ti. Pero también puede ir mucho a peor, al menos temporalmente, porque toda interacción con cualquier tipo de energía exterior, lo único que hace es amplificar y magnificar aquello con lo que se encuentra.

Es decir, si bien es cierto que cuando hacemos una sanación y transmutamos un bloqueo emocional volvemos a sentir temporalmente esa emoción reprimida (en la mayoría de casos) por el simple hecho de que la hemos desprendido y se está disipando, cuando de repente interactuamos con una ola de energía de mayor potencia, esta puede incrementar a su máximo potencial lo mejor o lo peor de nosotros. Y eso lo estamos viendo en el planeta en estos momentos.

Todas aquellas personas cuyos componentes energéticos principales estén tremendamente anclados en el lado negativo más extremo del espectro emocional están viendo potenciadas estas “cualidades”. Hablando de psicópatas por ejemplo (portales orgánicos “defectuosos”), aquellos cuyas funciones ya de por si naturalmente son bastante “negativas”, (es decir, que no es que sean bloqueos que se puedan sanar, sino que la materia “prima” de la que están hechos, es por naturaleza tremendamente “carente de empatía”) están viéndose potenciados exponencialmente con el contacto con todas las energías que se mueven en todos lo niveles y capas del planeta (desde las puramente físicas, sean cósmicas o atmosféricas, hasta las puramente psicológicas, sean cambios en el inconsciente colectivo).

Lo mismo ocurre en el otro lado del espectro. Personas tremendamente alegres, positivas en todos los aspectos u optimistas, ven potenciadas estas cualidades al interactuar con nuevas energías que incrementan estos patrones presentes en ellos, aunque aquí quizás la sociedad en general preste menos atención a estos individuos, ya que nos preocupa más aquello que nos “fastidia” o molesta que aquello que nos hace “bien”.

Más que un consejo, una necesidad

Aun así, el concepto es muy simple, las nuevas energías en las que nos estamos moviendo potencian aquello que hay en el individuo. Donde haya “oscuridad” y “maldad”, más “oscuridad” y “maldad” saldrá a relucir en los comportamientos y actitudes (quien dice oscuridad, dice temor, preocupación, rabia, celos, envidias, pesimismo, tristeza, etc., ya cogéis la idea). Donde haya “luz” (todo el espectro contrario a lo que acabo de decir) más “luz” saldrá a relucir.

Así que cuando insisto en que librarnos de miedos, formas de pensamiento negativas, creencias limitadoras, etc., es tremendamente importante, no es porque sea un consejo chulo y de moda, sino porque lo que llevemos encima es lo que se ve reforzado cuando todo tipo de influencias energéticas externas entran en contacto con nosotros. En los tiempos que corren, que día si día también vemos una tormenta solar de magnitudes nunca registradas, que atravesamos campos energéticos del espacio exterior nunca atravesados, y que ondas galácticas ponen de patas arriba el planeta entero, hay que librarnos lo antes posible de aquello que supone un lastre, y tratar de que se potencie aquello que realmente somos: luz y una conciencia en pleno desarrollo con un potencial impresionante, que en estos momentos, tiene muchos números para incrementarse exponencialmente si estamos listos para ello.