Dar y Recibir Valor

Por David Topí - February - 4 - 2010

Por regla general, estés en el trabajo que estés y hagas lo que hagas, no hay demasiadas fórmulas a largo plazo que puedan dar resultados positivos cuándo queremos incrementar sustancialmente nuestra situación económica y los beneficios que obtenemos por aquello que hacemos. El trabajar más horas, más arduamente o en dos sitios a la vez no es una estrategia aplicable al concepto de vivir mejor. Nos puede sacar de un apuro temporal, pero no es la fórmula apta para obtener más recursos.

Para ello la única alternativa 100% segura es incrementar el valor y el servicio que proporcionamos a los demás con aquello que hacemos.

Recibimos aquello que damos a cambio

Hay una ley universal muy importante que hemos de comprender. Incrementar tu servicio y el valor que proporcionas con aquello que haces es parte indisoluble de cualquier método que puedas encontrar para incrementar tus finanzas y tu situación económica. Aquello que seas capaz de generar con tu trabajo, tus habilidades, tus acciones, etc., hacia el resto de la sociedad, será lo que te proporcione el valor devuelto en forma de compensación monetaria (en la mayoría de los casos).

A más valor proporcionado, más valor recibido.

La cuestión de obtener más beneficios de la forma que sea, está íntimamente ligada a la cuestión de cuanto aportamos nosotros de la forma que sea a cambio, es decir, es aquello de la Ley del Bumerang, lo que lances es lo que siempre volverá a ti. Así que para los que ya habéis buscado con anterioridad fórmulas que os proporcionen ingresos extras sin mayores resultados, aquí tenéis la definitiva:

Beneficios personales obtenidos = valor entregado x número de personas beneficiadas

¿Cómo podemos saber si lo que hago está proporcionando algo de valor al mundo? A simple vista no parece fácil averiguarlo. Tus acciones diarias y cotidianas, cuando benefician a otros, están generando valor y por ese valor serás recompensado. No hace falta ser dirigente político para que tus decisiones (buenas, en principio) mejoren la vida de las personas. O ser un actor conocido para que tus películas inspiren a otros a hacer esto o aquello que mejoren su vida aunque sea solo en una minúscula faceta. Haz lo que puedas en tu situación actual, en tu entorno. Y poco a poco mira de llegar un poco más lejos. Si hoy cada acción que haces beneficia a 10 personas, piensa si hay alguna forma que pueda beneficiar a 15. ¿Y si consigues que sean 30?

Cuando hagas algo, procura que aporte, que tenga sentido y que mejore de alguna forma la vida de la persona que recibe lo que tu das. No importa si eres camarero y sueltas tu mejor sonrisa a un cliente con un mal día, o si trabajas en una oficina y haces que tu proyecto realmente mejore algo en algún sitio. Cuanto más valor aportes al planeta, más valor recibirás a cambio.

Si tus acciones promueven el cambio positivo, la mejora de la vida de aquellos que están afectados por ellas, en la medida que sea posible, ya estás generando un fuerte valor. Esfuérzate porque cada vez más aquello que hagas llegue a más personas, de la forma que sea. Puede ser haciendo algo material que pueda ser distribuido a un gran número de gente o puede ser tomando decisiones que afecten en cascada a miles de personas, por ejemplo en una gran empresa o en un negocio. No tienes que ser Picasso para que todo el mundo hable de ti y de lo mucho que les inspiras. Puedes construir un puente como ingeniero y hacer que millones de personas se beneficien de él.

Vive con la idea de generar valor hacia los demás con aquello que haces, y la vida se encargará de alguna forma de recompensarte por ello.

Aceptando la responsabilidad

Por David Topí - February - 2 - 2010

Registros Akashicos  David TopíUna de nuestras lacras como seres humanos que somos es que nos gusta quejarnos de todo. Es deporte nacional en este país y en medio mundo. Esto no sale bien, esto no nos gusta, esto mira como lo han hecho, mira lo que me ha pasado, que mal funciona aquello, etc, etc. Es humano, decimos todos, pero eso no significa que sea algo positivo. Cuando nos quejamos de que las cosas no son como quisiéramos que fueran, estamos diciéndole al mundo que no tenemos ningún control sobre ellas, y sobretodo, que no aceptamos la responsabilidad de aquello en lo que nos vemos envueltos.

Elegir y aceptar

Cada instante de nuestra vida es una elección para hacer o no hacer, escoger o no escoger, ir o no ir. Pero cuando no aceptamos las posibles consecuencias  (incluso las mas pequeñas, en los eventos cotidianos de nuestra vida), de eso que hemos decidido, estamos tirando la piedra y escondiendo la mano. Aceptar que el efecto X esta provocado por la causa Y es primordial, esencial y muy importante para recuperar el poder que tenemos sobre nuestra vida. Y el cual, parece que no llegamos a creérnoslo del todo por muchos artículos, películas y libros que leamos.

Tu creas tu vida, acepta las consecuencias de ello

Entérate de una vez. Tu has creado lo que tienes alrededor. Eres el centro de tu propio universo y todos los actores, situaciones y cosas que existen en él han sido atraídas hacia ti, por ti, y para ti.  Si compartes una situación, evento o cosa con otra persona, es porque ambos habéis creado una versión en vuestra realidad de esa situación, evento o cosa parecida (pero no idéntica). Pero tu realidad es solo tuya, y de ti depende de la aceptes (si no quieres cambiarla). Cada cosa que te sucede, es reacción a una elección tuya en algún momento, cuya cadena de acontecimientos ha llegado a esto de lo que ahora te estás quejando.

El poder de aceptar la responsabilidad

En el momento que gritas bien alto: “acepto mi responsabilidad por todas las cosas que me suceden, puesto que soy el creador de todas ellas”,  te mandas un potente mensaje a ti mismo. Eres un creador. Y eres consciente de ello. No sabes lo importante que esto último. Siendo consciente de que has creado todo tu universo, aunque aun no sepas cambiarlo, es ponerte en el centro del mismo y sentirte con pleno poder para modificar las cosas que no te gusten.

Aceptar la responsabilidad es algo tan sencillo como observar algo que no ha salido como esperabas, que no te gusta, o que directamente te fastidia y decir: esto no es lo que me esperaba, pero acepto la responsabilidad de haberlo creado.

Y listo. ¿No te sientes mejor? ¿No cambia tu perspectiva de la situación ahora que te sientes en control de ella? Prueba unas 20 veces al día a aceptar mentalmente la responsabilidad de todo lo que tengas a tu alrededor, y empezarás a hacer crecer en ti la sensación de poder y seguridad que viene con el conocimiento de que tu eres el único responsable de tu realidad.

Y luego, más adelante, y si quieres, ya aprenderás a cambiarla Registros Akashicos  David Topí .

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