David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David TopiLlevo días sin escribir porque ando saturado de conceptos por integrar, digerir y procesar en mi propio camino de crecimiento. Siempre llegan sincronísticamente cosas a medida que uno va tirando hacia delante, y hay periodos en los que, como tengas ganas de “pedir” que te “den un poco de caña”, más que pequeñas “dosis” te llegan toneladas de información. Llevo meses trabajando en mi cuarto libro y hay un par de capítulos sobre el libre albedrío que tienen que ver mucho con la “lucha” diaria en las lecturas de registros akashicos por expulsar a entidades negativas acopladas a muchos de nosotros, de las cuales he hablado en un montón de artículos en el blog. Muchas veces el solo hecho de “crear conciencia” al respecto en la gente ya ayuda, así que me siguen viniendo intuiciones para que siga escribiendo sobre el tema desde nuevos ángulos.

Personas “manipuladas” por entidades negativas

Uno de los bloqueos que salen de vez en cuando en las lecturas son los llamados “pactos” y “ataduras”, que básicamente significa que hemos “acordado” con entidades negativas dejarnos “anclar” a cambio de cualquier cosa. Cuando una entidad ha conseguido “convencer” a una persona para obtener su “energía”, esta persona entra a formar parte de la pirámide jerárquica a través de la cual la energía negativa es consumida y absorbida hacia niveles cada vez más altos (lo expliqué en esta entrada), estando en la punta de esta pirámide de densidades superiores aquellas entidades, sucesivamente graduadas de todos los niveles inferiores, que han persistido en el camino de servicio a uno mismo, a través del cual buscan volver a la “Fuente” dando por hecho que la forma de hacerlo es la asimilación en si mismos del resto de conciencias y entidades.

El valor del libre albedrío

El objetivo primario de la polaridad negativa (entidades) es persuadir e influenciar el comportamiento y el libre albedrio de aquellos que se convierten en sus objetivos (personas físicas), para que se alineen con el camino negativo de densidades superiores (es decir, consentir al proceso de manipulación y anclaje, y convertirse en peones del “servicio a uno mismo”). A largo plazo, el objetivo es por supuesto la absorción de la energía de la persona con su libre albedrio intacto, de lo contrario, el alimento no es “tan sano”. Es decir, si consiguen que tu energía sea ofrecida de forma “consentida”, tiene mucho mas poder y valor que si no lo es.

El elemento más valioso de una entidad, encarnada o no, es su libre albedrio, pues es lo que distingue a una entidad consciente como tal. En el instante en el que una persona escoge una polaridad negativa en su vida, de forma puntual o genérica, como resultado de ejercer su libre albedrio, esa persona pasa a ser “responsabilidad” y parte de la “cadena” de alimento de la entidad de la densidad superior que ha inducido el cambio de polaridad, sin perjuicio del tipo de engaño o manipulación llevado a cabo para ello y los condicionamientos impuestos para que tal elección tuviera lugar.

En otras palabras, confusión, ataque físico, mental o emocional, agotamiento energético, y cualquier otra forma de manipulación son herramientas legitimas para este modo evolutivo (servicio a uno mismo) de persuadir a aquellos a los que desean “convertir”, aunque sea temporalmente. Sin embargo, estas entidades tienen en cuanta que cuanto más sutil sean los medios usados, mas valor retiene la “presa”. Una conciencia machacada y “torturada” es el equivalente a comida “sobrecocinada” y muchas entidades de niveles superiores son grandes conocedores y sibaritas del tema.

¡Pero, yo nunca he dado permiso!

¿Como hacemos para conseguir que alguien se ofrezca a ser alimento? Si fuera tan simple como preguntar y decir si o no, la mayoría de entidades 4D estarían famélicas y muertas de “hambre”. Se requiere de esta forma empezar a usar todos los trucos posibles para conseguir ese permiso. En los cursos de registros akashicos cuando a alguien le sale una entidad anclada miramos a ver que nos ha “ofrecido” a cambio, si es que ha sido así, y no siempre hay una razón o contrapartida. Cierto es que muchas veces se nos presentan entidades negativas disfrazadas de todo tipo de seres, guías, maestros, ángeles, etc. y (normalmente durante el sueño), nos ofrecen ayuda a cambio de “energía”. El permiso en estos casos suele ser automático, encontrándonos al día siguiente que llevamos una entidad anclada de la cual no sabemos nada. En muchos casos jamás la notaremos, la absorción energética es sutil, pero ya somos parte de esa cadena de alimento que nutre “hacia arriba”, seamos conscientes o no.

En otros casos, la mayoría, el problema es que el permiso está dado, desde los albores de la humanidad,  no sabemos como ni porqué, pero en algún momento, de forma conjunta, hemos interactuado y dado permiso a entidades de orden mayor para usarnos como alimento energético. Y así nos lo hacen saber en las lecturas. Si, son reglas de diseño, reglas del juego.  5D vive de 4D e inferiores, 4D vive de 3D e inferiores, nosotros vivimos de 1D y 2D, pero aun así, hemos dado permiso para ello. Y nos lo hemos transmitido, por lo que incluso cuando estamos seguros que jamás hemos interactuado con una entidad negativa, ese permiso, en un nivel global, existe, y se acogen a ese “derecho”.

Expulsándolas, desconectándolas, negando el permiso

He experimentado muchas formas para revocar ese permiso a nivel individual, y funciona siempre y cuando sea un engaño directo y personal. La violación del libre albedrío es patente y la entidad puede ser expulsada (sin impedimento de que otra quiera tomar su lugar tres días después). Pero la única forma de salir de este acuerdo “global” a nivel humano es la “graduación” de este nivel evolutivo. No he podido (al menos todavía) desconectar a ninguna persona de este acuerdo a nivel de raza que implica que podamos ser “veneno energético” para estas entidades (si no has dado permiso para ello en ningún nivel, eso es lo que tu energía puede representar). Quizás exista alguna forma de hacerlo, pero de momento solo podemos expulsarlas de forma recurrente y constante cada vez que se nos anclen. Todo es aprendizaje y experiencia, de forma que hay que entender que es parte del juego, aún así, y precisamente por eso, forma parte de mi libre albedrio decidir si quiero o no jugar con esas reglas. Habrá que seguir aprendiendo.