David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

Ayer volví de Canarias donde este fin de semana hemos terminado otro curso de registros. Otra experiencia magnifica ya que los grupos son tan dinámicos que se van tocando siempre un montón de temas complementarios, paralelos y que por alguna razón, salen a relucir en las conversaciones del grupo cuando más parece que son necesarias para los presentes. En este caso, una de las cosas que más me gustó tratar fue la sensación que tiene mucha gente, yo incluido, de que vivimos en un mundo en el que  no terminamos de encajar del todo. En muchos casos, estamos como peces fuera del agua. Puesto que está relacionado con los artículos anteriores sobre portales orgánicos y la situación del planeta, creo que es algo que vale la pena comentar.

Un mundo basado en tres chakras

La sociedad occidental, principalmente, vive en un mundo cuyas estructuras primarias están construidas alrededor de los tres centros primarios de energía. Definimos el éxito en la vida a través del éxito profesional y material, de logros y objetivos conseguidos en las áreas de abundancia, carrera, poder y voluntad, sexualidad, etc. Así es como nos lo han montado, como nos lo venden, y como nos entra por los ojos cada día. Se suele decir que alguien ha tenido éxito en la vida cuando ha conseguido un buen puesto, un buen sueldo, un cierto nivel económico, etc. ¿Porque no se dice que alguien ha tenido éxito en la vida cuando ha conectado con su Yo superior (el súmmum de un séptimo chakra funcionando perfectamente), tiene una intuición y “sexto sentido” desarrollado (el poder de trabajar con el sexto chakra), es alguien empático, comunica bien, cariñoso, que percibe el mundo a partir de las energías del amor, etc. (un cuarto y quinto chakra magníficos)?

Pero no, esas características no definen a una persona de éxito, y sin embargo, se trata precisamente de eso, alguien que ha conseguido manifestar en su vida todo el potencial de las energías que tiene a su disposición, transmutadas cada una en un chakra, es una persona de éxito, de hecho, aquellos que solo consideran el éxito a través de lo que se consigue mediante el primer chakra no han logrado ni una séptima parte de lo que otros han llegado a conseguir.

¿Como nos han engañado verdad?

Que idiotas somos en la mayoría de los casos. Hemos aceptado unos estándares de vida que han sido impuestos por una sociedad que ha sido creada principalmente por personas que solo son capaces de percibir y trabajar con los chakras y energías inferiores, y el resto de nosotros creemos que todo lo que hagamos con los chakras del cuarto para arriba no tiene tanto valor.

Si las cosas fueran como debieran, aquellos que estarían en lo alto de la pirámide del “éxito” serian personas con un equilibrio perfecto en todas las áreas de vida, que trabajan, manifiestan y son capaces de llevar una existencia donde todas las energías que existen en nuestro entorno funcionan armónicamente, donde alguien muy espiritual tiene una parte material y de abundancia en correspondencia con ese nivel de desarrollo (primer y séptimo chakra deberían estar balanceados y en equilibrio). Que aquellos que están en posiciones de coordinación y “poder”, tendrían que ser aquellos capaces de trabajar con el sexto chakra en su plenitud, con el quinto a pleno volumen y con el cuarto completamente abierto para poder ofrecer un sistema social sano al resto de  personas.

Se puede cambiar

Básicamente no hay más que rechazar el mundo actual y sus estructuras. Dejar de ver y “envidiar”, y tomar como referencia a aquellos que funcionan y miden todo a partir de lo que su primer, segundo o tercer chakra les dicta, darse cuenta que si tu eres una persona que trabaja con una visión del mundo fuera de lo que actualmente es la sociedad occidental, estás MUCHO MEJOR y MAS EQUILIBRADO que aquellos que no lo hacen. Pero es cierto, estamos como peces fuera del agua, porque el mundo de ahí fuera no es así en la mayoría de los casos. Aunque eso no significa que no se pueda cambiar. De hecho, no se trata de intentar encajar en un mundo que es disfuncional, sino de dejar de ver ese mundo como el “de referencia”, y construir otro que refleje la forma de vivir de los que ahora, estamos como peces fuera del agua.