David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

El ser que es nuestro planeta tiene su propio libre albedrio. Si habéis visto el vídeo de la conferencia en el Homenaje a la Tierra de hace algunos días, o leísteis hace algún tiempo este otro artículo, ya sabéis que hablamos de las diferentes conciencias que componen el conjunto del alma planetaria, y cuya traducción sonora de la vibración global que tiene, se ajusta al nombre de Kumar o Kumara. Este, como ser autoconsciente que es, como conciencia y como entidad, crece y evoluciona tal y como lo hace todo lo que existe en el universo, y tiene su propio camino evolutivo.

Decidiendo como avanzar en cada peldaño de la escalera

A otros niveles que, posiblemente, no somos capaces de comprender, el conjunto de seres que están encarnados dentro de la Tierra también usan su libre albedrio para decidir como ir avanzando hacia los niveles superiores, a los que su jerarquía y escala evolutiva les lleva. La Tierra, como todo planeta, está destinado a convertirse en estrella, en sol, en algún momento de su largo periplo, así como el sol nuestro actual, fue, en su momento, hace eones, un planeta como lo es la Tierra actualmente. Los pasos evolutivos, los procesos de crecimiento de estos seres, ya están fijados desde niveles superiores, y los que forman a Kumara tienen su hoja de ruta planificada desde el mismo momento en el que decidieron usar un cuerpo físico, tal que un sistema planetario, para generar vida y proporcionar un campo base de experiencias a otros seres.

Lo que el alma de la Tierra ha estado siempre destinado a hacer es ceñirse a las líneas maestras de la hoja de ruta que se sigue en esta línea evolutiva, pero los procesos que se viven en cada etapa del camino no siempre están decididos de antemano, de forma que, todo, se va ajustando y dando según la situación en la que se encuentra ese ser en cada etapa. La Tierra, como avatar, como vehículo físico para la conciencia de Kumara, sigue los designios, tanto del Sol, como del pulsar que se emite del centro galáctico, y es, desde ahí, desde donde se dirige el crecimiento de cada cuerpo celeste y de su conciencia dentro de la Vía Láctea, así como, para un ser humano, nuestro Yo Superior puede regir nuestros caminos evolutivos, y nosotros no somos siempre conscientes de todas las etapas por las que vamos a pasar y como vamos a pasar por cada una de ellas.

Recibiendo la información desde lejos

Como os comentaba en el artículo sobre llamaradas solares y paquetes de información, nuestro planeta recibe sus indicaciones, orientaciones, guía y planificación a través de los envíos energéticos y vibracionales que llegan desde nuestra estrella, que llegan a su vez a través de otros “repetidores espaciales” (otros soles y estrellas mayores) que retransmiten las directrices evolutivas desde el centro galáctico, nuestro logos o fuente particular.

La decisión de tomar la ruta actual, el proceso de separación en “dos Tierras”, como nosotros lo vemos y lo describimos para poder entender lo que está pasando, viene precisamente de las directrices proporcionadas desde niveles superiores, jerárquicamente hablando, de nuestro planeta, sintiendo la intuición, la llamada de hacerlo así, y recibiendo la información de la forma en la que más adecuadamente se puede producir la transición al siguiente nivel evolutivo al que se desea llegar. El que el planeta como tal se esté dividiendo en dos, como nos han explicado ya desde hace meses, no es más que la forma más “sabia” que, para Kumara, existe, para alcanzar el objetivo deseado, y es el libre albedrio del conjunto de la conciencia planetaria lo que hace que los movimientos sean más lentos, más rápidos, de una forma u otra, pero siguiendo siempre la “voz” de aquellos que se encuentran en peldaños superiores a la Tierra y que la guían en su proceso.

También es cierto, que, aunque lo hemos empezado a notar hace relativamente poco tiempo en nuestra escala linear del tiempo, hace décadas que la decisión de esta división estaba tomada. Para los seres humanos, esto, quizás nos parezca que ha sucedido más rápidamente en los últimos años, cuando se ha acelerado muchísimo el proceso, y se ha materializado solo hace menos de un año en términos de mitosis planetaria, pero Kumara, nos dice, ya tenia esta hoja de ruta marcada hace tiempo, y ya sabía que iba a suceder así (por ejemplo, aquí hay un extracto de una canalización de 1998 hablando de ello). Solo había que manifestar los cambios, paso a paso, según las circunstancias se fueran dando para ello. Por eso, para algunas personas, este escenario en el que nos encontramos ahora no es ninguna sorpresa, sino la consecuencia de una decisión largamente planificada.

Contando con ayuda exterior

Evidentemente el planeta tiene mucha ayuda de muchos tipos para hacer esta enorme transición, este cambio tan importante para si mismo. Y, nosotros, tenemos que ser conscientes, también, que cuando hablamos de que estamos recibiendo mucha ayuda de fuera, de otros grupos, razas, etc., la razón principal es el planeta, no la raza humana, que, por decirlo de alguna forma, va en el paquete y se beneficia de ello (pues, como ya visteis en otro de los últimos artículos, hay aquellos que desean que la raza humana sobreviva y siga adelante). Todo lo que está estacionado por ahí fuera, en el sistema solar, tiene por objetivo ayudar y cuidar a la Tierra en su proceso y permitir que se cumpla su libre albedrio de moverse a un nivel superior en su camino particular. Por ello se interviene “desde fuera” cuando el planeta está en peligro, o cuando algo puede desestabilizar el sendero que se va recorriendo, o cuando la manipulación para que el proceso no suceda sobrepasa ciertos límites. Como ejemplo de este tipo de ayuda, cuando los Estados Unidos detonaron las bombas atómicas en Japón al final de la segunda guerra mundial, no se intervino para pararlas en el plano físico, sino que se bloqueo simplemente que la radiación no afectara a los planos no físicos, al sistema energético del planeta y a la vida no-física que existe en ellos. Los seres humanos somos responsables de lo que hacemos, y los que nos pueden ayudar siempre tienen como prioridad que al ser en el que viajamos no le suceda nada. El hecho de que, en la vieja “Tierra” nuestros piratas espaciales particulares puedan seguir haciendo de las suyas pero no puedan poner ni un dedo en la nueva, es indicativo de lo que se está protegiendo y de lo que se permite, en términos “de ayuda galáctica”e intervención exterior, que suceda.

Cambiando de “cuerpo”

Si hiciéramos un símil al proceso del ser humano, el alma de la Tierra en estos momentos está dejando atrás un cuerpo físico que le ha servido de contenedor, pero que ya no le sirve para seguir experimentando, y ahora le toca crear y preparar un nuevo vehículo que permita a esa conciencia planetaria poder seguir adelante. El proceso de transición de la conciencia del planeta de un cuerpo a otro, es lo que mantiene para nosotros la percepción de dos Tierras co-existiendo temporalmente, una que se mantiene como está, y que será regenerada por completo en un tiempo indeterminado, y otra que acogerá al alma planetaria cuando la transición se haya completado. El alma de la vieja Tierra, cuando esta se regenere, y empiece otra rueda evolutiva, es una porción de Kumara que mantiene simultáneamente su existencia en un avatar “físico” 3D pero cuya conciencia principal ahora se ha movido esencialmente a un avatar de nivel superior. Ese nuevo vehículo de experiencia para Kumar ya no es tan “sólido”, tal y como nosotros lo entendemos, no es tan físico, pues ya ha completado su ciclo por este nivel de experiencia en las energías de la banda “amarilla”, del entorno frecuencial en el que existimos ahora, y debe empezar un nuevo recorrido en la “banda verde”, donde todo el entorno es completamente diferente. Os lo explicaré mejor en un próximo artículo para comprender la posición frecuencial de ambas “Tierras”.

Esta nueva Tierra, está creación de un nuevo “cuerpo planetario” de nivel superior donde Kumara va a continuar su aprendizaje, y nosotros con él, es una creación de las mismas conciencias que habitan el planeta, pero con la ayuda de diferentes seres y jerarquías que tienen por función este tipo de “creaciones”, en esos niveles tan inimaginables para nosotros, fuera de nuestro conocimiento y que no tiene nada que ver con nuestra evolución como raza.

¿Ya no le llamaremos Tierra?

Todo va a cambiar tanto, cuando surquemos las nuevas aguas del nuevo nivel evolutivo que el planeta está construyendo (o ha construido ya), que posiblemente ni siquiera llamemos ya de la misma manera a nuestro planeta, no veremos el sistema solar con la pinta con la que la vemos ahora, y la dependencia evolutiva del sol también será muy distinta. No tendrán sentido muchas de las cosas que ahora vemos, pues ni el espacio ni el tiempo se miden o perciben de la misma forma y no creo que podemos ni siquiera imaginar el cambio tan grande que se está produciendo en el planeta y que tenemos la suerte de aprovechar para nuestro propio aprendizaje. Ni siquiera aquellos que nos asisten encuentran palabras adecuadas para explicárnoslo, y aun ni siquiera enviando conceptos o bloques de información directos a nuestra mente somos capaces de decodificarlos en toda su totalidad. Seguiremos dejando el misterio sin resolver y ya iremos comprendiendo más cuanto más cerca estemos cada uno nosotros de ese cambio.