En busca de la realidad objetiva

Por David Topí - March - 20 - 2012

Registros Akashicos  David Topí

El hecho de que cada uno de nosotros vea las cosas de una forma distinta es lo que llamamos percepción subjetiva de la realidad. Es decir, depende de cada uno de nosotros que cada situación, experiencia, evento o suceso sea percibido de una forma u otra.

Pero claro, eso es subjetivo. Es decir, ¿es real para todos? ¿es verdad para todos? ¿es correcto para todos?  No, no lo es. Por la sencilla razón de que la única forma de ver y percibir las cosas de forma “real” para todos, es percibir la realidad de forma objetiva, esto es, de la misma forma que la “realidad” se percibe a si misma. En otras palabras, la “conciencia” que da forma al mundo que vemos, el universo, la energía de la creación, y la forma en la que este “universo” o esta “energía de la creación” se percibe a si misma, es la única referencia de realidad objetiva que tenemos. Si hubiera una “verdad central” o “verdad primaria” o “realidad primaria”, esta sería la realidad que la propia “creación” tienen de si misma.

Filtros y programas mentales

Así pues, es difícil hablar de que es cierto y que no lo es. Pero podemos aproximarnos al trabajo y la percepción de la realidad objetiva si somos capaces de trabajar con la parte de nosotros mismos que está “hecha” de la misma conciencia que crea o moldea esa realidad: el alma, esencia, o espíritu que somos.

Lo que vemos del mundo exterior está pintado, filtrado y coloreado por centenares de filtros, programas, concepciones internas y patrones. A nivel consciente y subconsciente, cada porción de realidad “objetiva” pasa por tal serie de “filtrado” interno que cuando vemos “el mundo” o la “realidad”, estamos viendo solo “nuestra realidad” o el mundo “según nuestra visión del mismo”.

Pero eso, en cierto modo, es una percepción tremendamente “falsa” y alejada de esa realidad “objetiva”.

Un trabajo que dura toda la vida

Así pues, para acercarnos lo más posible a percibir realmente el “universo” como realmente el universo (como concepto genérico) se percibe a si mismo, hemos de eliminar decenas de filtros. Y eso puede ser muy doloroso.  Hemos de empezar a limpiar primero las múltiples programaciones mentales y patrones de comportamiento aprendidos que hemos ido adquiriendo desde la infancia. Hemos de eliminar los bloqueos mentales y los velos “energéticos” que distorsionan la percepción del exterior, hemos de distanciarnos y desconectar de las múltiples facetas del ego y de los programas automáticos que hemos creado para sobrevivir en el mundo, y hemos de limpiar miedos, traumas, comportamientos aprendidos, etc. Es un trabajo DE TODA UNA VIDA, para conseguir solo un pequeño atisbo de como es “la realidad real” tal y como la concibe la única parte de nuestro ser capaz de percibirla objetivamente, nuestro “Yo interior”.

El místico ruso Gurdjieff llamaba a este trabajo “El cuarto camino”, y una parte de sus enseñanzas estaba destinada a hacer que sus alumnos pudieran ver en si mismos todos estos comportamientos aprendidos y adquiridos, en sus mentes, como autómatas, programas que funcionan en nosotros sin darnos cuenta. Somos “maquinas”, decía, y solo “desconectando” a la máquina puede el hombre entonces desarrollar su verdadero potencial y propósito (el alma).

Auto-conceptos hecho añicos

¿Que es lo que pasa cuando uno empieza a tratar de eliminar esos filtros y programas en uno mismo? Que se uno empieza  a verse de forma diferente. Se rompen fachadas, la imagen que uno tiene de si mismo se rompe en pedazos, empiezas a ver como has sido programado y como respondes de forma automática con muchos patrones de comportamiento aprendidos a estímulos externos. Empiezas a perder tu auto-importancia (el mayor enemigo de una persona, decía Carlos Castaneda), los arquetipos del ego entran en pánico, y se entra en una espiral de “madre mía, ¿que está pasando aquí? “. Porque de repente estás eliminando filtros y más filtros, y haciendo que tu “yo interior” imponga la visión real del mundo, transmutando la visión subjetiva del mismo que cada uno de nosotros nos hemos creado.

Yo, personalmente, me doy cuenta que acabo de empezar en este camino, y ya me doy cuenta de que esto es para el resto de mi vida, y desde luego, desde el filtro con el que lo estoy viendo ahora, no me parece que vaya a ser nada fácil. Claro que, si no lo hago, no podré jamás percibir realmente el mundo en el que vivo, tal y como el mundo en el que vivo se percibe a si mismo. Y eso es algo que es vital para el aprendizaje que hemos venido a hacer en este nivel evolutivo.

Sanadores y sanados

Por David Topí - March - 19 - 2012

Registros Akashicos  David Topí

En las diferentes modalidades de trabajo con energía que conozco y practico, aunque la sanación a través de los Registros sea mi principal herramienta, siempre es curioso ver como funciona la relación entre los bloqueos y problemas que surgen y la sanación de los mismos. Lo primero que uno nota, principalmente porque yo mismo soy mi principal “banco de pruebas”, es que el “paciente” solo se “sana”, cuando a niveles profundos de conciencia está “listo” para ser sanado. Y que solo entonces tu, como “sanador”, actúas como el catalizador energético que remueve, transmuta y limpia ese sistema energético con tus herramientas.

En mi caso, claro, yo trabajo con el Yo Superior de esa persona, es decir, directo con la “fuente” o esencia, o alma, de la persona que desea una limpieza energética, y al obtener el permiso tanto físico como “espiritual” (siempre te aseguras que a nivel de alma tienes permiso para hacer la lectura) puedes percibir que esa persona está lista para remover ciertos bloqueos.

Trabajo a múltiples niveles

Este tipo de sanaciones ocurre  a múltiples niveles, y funcionan gracias a una interacción entre “sanador” y “paciente” (perdón pero no encuentro otros términos, ni yo me defino como sanador ni a nadie le trato de paciente como si estuviera enfermo), que sucede porque este último está “preparado” para que suceda. Quiero decir, si yo intentara hacer una limpieza a alguien que a nivel de YS no estuviera listo para ello, no funcionaria, de hecho no funciona. De ahí la importancia del permiso previo “energético” tras haber recibido el permiso físico, porque si recibes un “no” por respuesta, es que no hay nada que en este momento, por mucha energía o bloqueos que intentes transmutar, poco vas a poder hacer.

Es como si fuera un interruptor, cuando la persona esta “lista”, la energía del “sanador” no hace más que activar las energías que desde esos niveles internos (Yo Superior y/o alma) producen la sanación de la persona. Es una auto sanación en toda regla cuyo detonante es el sanador y/o la herramienta que use. Esto tiene que ver también con el tipo de bloqueos que podemos pelar en cada sesión. A veces tienes permiso para eliminar cosas más superficiales, pero nada más, porque la persona, en otros niveles, no quiere aceptar o no está lista para liberarse de otras cosas más profundas. Puede ser porque forman parte de una lección de vida, puede ser porque aun queden otras cosas que “atacar” antes de ni siquiera ponernos a pensar en resolver algo mas gordo, o puede ser porque no es el momento aun de que ese bloqueo sea transmutado.

Aquí lo bueno es que siempre trabajas bajo la batuta de algo que es infinitamente más sabio que la persona que hace la lectura o sesión energética y la persona que la recibe: la esencia o Yo Superior de quien pide la sanación, y por lo tanto, entiendes que debes hacer caso y dejarte guiar. Así da gusto trabajar.

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