David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

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Estas últimas casi tres semanas, que no he escrito una sola línea en el blog, han sido de práctica intensa y mejor aprendizaje del uso de la energía de mi esencia para auto-sanar, desprogramar y limpiar cosas a niveles cada vez más profundos, que ni siquiera era consciente que tenia programadas en mi psique. El solo hecho de intentar mantener la consciencia de tu ser activa y “presente” todo el día en uno mismo, es ya un esfuerzo de auto-observación y de auto-disciplina, pues cada vez que notas que algún “Yo” de la personalidad artificial ha vuelto a coger las riendas de la mente hay que volver a “apartarlo”, con la voluntad de darle de nuevo el control al “yo observador” y, si es posible, al propio ser/esencia/mónada.

Lo que si que veo de forma práctica en mi mismo, cada vez más claramente, es que el potencial de nuestra “chispa divina” para hacer todo tipo de trabajo terapéutico de sanación es enorme (mi mente racional y “técnica” a veces pone en duda los resultados que siento en mi, propio del llamado arquetipo científico del que hablamos también en la conferencia, muy fuerte en mi programación y en mi configuración mental). Estos días solo he estado buscando aquellos bloqueos que me impedían dar otro “salto” evolutivo, por llamarlo de alguna forma, aquello que obstaculizaba mi propio crecimiento a un escalón superior del que me encuentro actualmente, y, básicamente casi todo lo que han salido son aquellos bloqueos que llamamos “memorias kármicas”, que suelen ser miedos, experiencias negativas, y patrones limitantes que provienen de otras encarnaciones. El cómo conectar con la energía de vuestra mónada o esencia lo tenéis más o menos resumido en este otro artículo sobre “Curación y transmutación con la energía de la esencia” donde ya vimos como, accediendo a través de la línea del Hara, hacia un punto que situamos por detrás del ombligo, abrimos una puerta de acceso “dimensional” al ser de cada uno, que mora en su propia dimensión y localización fuera de nuestra dimensión física, pero que “atraemos” hacia la misma para desprogramar, eliminar y transmutar todo clase de programación, miedos, patrones, etc., etc. de las diferentes esferas mentales.

Regrabar las runas del patrón conductual

La verdad es que este trabajo es bastante sutil, primero uno debe identificar aquello a ser sanado, para encontrar las creencias limitadoras y los patrones de comportamiento a quitar, y luego, dependiendo de su complejidad, y una vez localizada la esfera o esferas donde están, mover la energía de la esencia hacia esa zona para eliminarlos. También hemos hecho pruebas con éxito para regrabar las runas del patrón conductual que todos traemos por defecto al nacer (y las que se van grabando a lo largo de nuestra vida), especialmente la que os contaba en el anterior artículo sobre el faltante emocional por la concepción sin “consciencia” con la que todos, o la mayoría, hemos nacido, así, la misma energía de la esencia, borra la runa mental correspondiente a la “falta de conciencia” y “falta de amor” y la graba con la energía de “amor cuántico de la Fuente”.

Esto tiene el efecto de reducir la necesidad de buscar ese faltante emocional y amor “fuera”, en los demás, ya que tienes grabado en ti el “amor eterno” que la Fuente tiene por todo lo creado, al reducir esa necesidad emocional de los demás hacia uno mismo, se reduce la necesidad de “protagonismo egoico”, es decir, de querer ser “querido” y sostenido, admirado o simplemente de que los demás llenen el vacío que antes teníamos, y, al reducir la necesidad del programa ego de buscar “cosas fuera”, este pierde más poder (se calma ligeramente) y es más sencillo trabajar con la esencia al mando de la personalidad artificial.

Reducir la energía del miedo

Otra de las cosas con las que he experimentado es con la reducción de la energía del miedo que sostiene al programa ego. La cuestión es que, me daba cuenta, especialmente por la noche, que en mi mente empezaban a circular pensamientos asociados a las cosas del día, los problemas o situaciones vividas, pero tratándolas desde el punto de vista más negativo posible, sin saber muy bien porqué, revivía todo eso desde el ángulo más “drástico” y “dramático”. Parando esa retahíla de pensamientos, me situaba de nuevo en el “yo observador” (que evidentemente había perdido el control para que lo anterior pudiera haber sucedido) y buscaba la causa de tales pensamientos de bajo nivel y vibración. Básicamente, lo que encontraba, eran las conexiones que iban hacia el programa ego para su sustento y alimentación, pues como ya comentábamos también en la conferencia de la psique del ser humano, el ego se nutre de todo aquello asociado al miedo, de ahí que, al bajar la guardia, genera siempre que puede cualquier forma mental que le dé el sustento necesario para seguir funcionando.

Lo que he hecho, y en este caso no ha sido solo cuestión de observarme y parar ese tipo de cháchara mental cuando me he descubierto en ello, es una desprogramación de nuevo de varios componentes y patrones que producían literalmente este tipo de comportamiento. Tuve que trabajar con la ayuda de aquellos que llamamos “guías”, porque yo solo no era capaz de extraer estos componentes de mi psique, pero si que lo pudieron hacer por mi hace un par de noches, cuando en una meditación, pedí ayuda y nos pusimos a desprogramar este tema. Lo que “note” salir de mi, podría asimilarse a unos “tubos” energéticos con “chips informáticos” en su interior (mi representación y decodificación visual con visión interna) de programas generadores de “miedo mental”. Me queda la duda si seré capaz o si se podrá cambiar literalmente la forma de alimentar al programa ego, revirtiendo su polaridad para que, puesto que este programa no se puede eliminar, al menos se le pueda alimentar con energía “positiva”, lo cual significaría que, si el entramado psíquico y energético que nutre a la consciencia artificial, pudiera revertirse de polaridad de alguna forma, serían las energías positivas las que harían funcionar la personalidad que ahora escribe esto, y que está en control bajo el programa ego. No tengo respuesta para esto, es una cosa que tengo anotada para investigar y probar en mi, veré si con mis compañeros podemos hacerlo también, y a ver que pasa.

En todo caso, ha sido la necesidad de mi ser o mónada de no quedarse “estancada” en el vehículo que usa (yo, como ser humano) la que me está llevando a tratar de seguir avanzando hacia niveles de crecimiento personal cada vez más allá de donde me encuentro ahora. La voz interior que me incita a limpiar y sanar aquello que impide una mejor conexión, una expansión del potencial que todos poseemos, una sanación de todo lo que bloquea el poder servir mejor a los demás y hacer mi trabajo, etc., etc. Estos días seguiré con lo mismo, pues así siento que debo hacerlo. De hecho, me percibo casi como un Lego al que están desmontando para eliminar las piezas que sobran y dejar solo aquello que realmente interesa, el corazón puro, la cabeza limpia y desprogramada, y la conexión con mi esencia, con mi SER y con el resto de la Creación funcionando al mejor nivel posible.