David Topí

Escritor, formador y director de la EMEDT

Pérdida de facetas del Alma

Por David Topí - 7 - Febrero - 2011 5:00 pm

77977581_6f437951b3Hay personas que no pueden despegarse de otras. Casi literalmente, y es que una no puede hacer nada sin que la otra esté detrás, encima, o a muy corta distancia. Sucede entre personas que tienen una relación estrechísima, y, aunque muchas veces lo asociamos a sentimientos de posesividad, celos, protección, etc., que también es correcto, otra causa “energética”, en muchos casos, no es otra que lo que llamamos la perdida o intercambio de facetas del alma.

Intercambio de trocitos de alma

Cuando dos personas pasan tiempo juntas, sus auras interactúan y se generan la una en la otra todo tipo de intercambios energéticos, pero, cuando la relación es aun más profunda, son las “almas” las que pueden llegar a interactuar, generándose, aquello que, en diferentes terapias, llamamos la perdida de facetas del alma. Una faceta es una parte de la energía de nuestra alma, un trocito consciente de la misma, que puede quedarse “enganchada” a la energía que es el alma de la otra persona. Cuando esto ocurre, a nivel inconsciente, la persona que ha perdido un “trocito” se siente sin saber porque empujada a correr y estar continuamente cerca de la persona que se lo “quitó” (sin saberlo conscientemente, o sí), atraída por una parte de “si mismo” que está ahora en otra persona. La persona que posee algunas facetas del alma de otra persona la tendrá todo el día a cuestas, si no físicamente, psicológicamente, pues posee una parte de otra energía que no es la suya.

Problemas y soluciones

Este problema puede suele darse especialmente entre parejas o entre padres e hijos, pero también a través de diferentes tipos de trabajos energéticos (de muchas clases, polaridades y colores), pues es necesario realmente que la interacción entre las dos almas sea muy fuerte, o que se fuerce, y es continua fuente de agobios y enfados, que si no me dejas tranquilo ni un momento, que no puedo ni respirar solo, que no me puedo ir ni al baño sin que me sigas, etc. Cuando no se trata de una perdida, sino de un intercambio, en la que ambas personas tienen una pequeña parte de la esencia de la otra, entonces ya son como dos lapas, que no pueden estar separadas, y si lo están físicamente, constituye una preocupación constante el saber que estará haciendo la otra persona. Aunque no se dan cuenta, y todos lo asociamos a los comportamientos que he mencionado antes (posesividad, celos, etc.).

La solución pasa evidentemente por una restauración de esas facetas perdidas, “sacamos” energéticamente los trocitos del alma de una persona y las “devolvemos” a la persona a la que pertenece (la sanación akáshica lo hace interactuando con la persona a nivel de su Yo Superior) y cuando se ha completado, existe una liberación física y psicológica en la relación, que no es que tenga que ir mal, o dejar de existir, sino que ya cada una de las partes está completa e individualizada, y las cosas siguen su curso normal.