David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

Es comentario común y parte de lo que aprendemos a medida que uno va avanzando en su camino personal el decir que las personas que tenemos alrededor nos sirven de espejo sobre lo que ocurre en nuestra realidad interior. Siempre decimos que cuando nos molesta algo de alguien, o cuando alguien nos hace sentir de tal o cual manera, o nos resuena de tal o cual forma, es porque nosotros en nuestro interior llevamos esa misma sensación, energía, patrón de comportamiento o emoción. ¿En que se basa esta idea?

Mecanismo de auto-evaluación

El que podamos vernos reflejados en los demás no es sino un mecanismo creado, desde el inicio de los tiempos, para ayudarnos a auto-evaluar nuestro propio estado interior. No se puede crecer viviendo aislado del resto de personas, pues son estás otras personas las que nos ayudan con nuestras experiencias y lecciones, no se puede comprobar como estamos si no tenemos espejos que nos lo muestren (al menos la mayoría de personas no tienen esa capacidad de autoanálisis y auto chequeo desarrollada), y por esa razón se generó el sistema de convertir a cada uno en espejo de los demás, a partir del principio de resonancia de las frecuencias que emitimos, y del principio de “lo igual se atrae”. Cuando vibramos con un cierto patrón interior, del tipo que sea (emocional, mental, etc.) tenderemos a atraer a nuestro alrededor, sea de forma sutil sea de forma evidente, personas cuyo sistemas mentales o emocionales contengan un patrón similar.

Evaluando aquello que esas otras personas “son”, hacen, dicen, sienten, y que parecen resonar con nosotros (haciéndonos “saltar” algo en nuestro interior) es la forma de comprobar que es lo que “estamos emitiendo”, y por ende, que tenemos por “ahí dentro” que está saliendo hacia el mundo exterior dándonos o no cuenta.

Este espejo no funciona solo para mostrarnos la “parte oscura” de cada uno de nosotros, que también, pues las frecuencias no hacen distinciones, son ondas que se emiten y son ondas que se atraen, sino para evaluar cualquier área de nuestra vida. Múltiples personas harán de espejo de múltiples facetas nuestras, y desaparecerán de nuestra vida en el momento que el patrón energético que emitimos y las atrajo hacia nosotros cambie y desaparezca.

Clientes, pacientes y gente a nuestro alrededor

Los que hacemos cualquier tipo de terapia lo sabemos bien, atraemos a todos aquellos que resuenan con nosotros. Yo soy ejemplo viviente de esta situación, pues tengo rachas en las lecturas en que todos tienen en común un mismo tipo de bloqueo, que evidentemente si me evalúo a mi mismo aparece en mi sistema energético. Estoy emitiendo “eso” y “eso” es lo que atraigo. Cuando me “limpio” y lo elimino, el perfil de las personas cambia, y ello me sirve de comprobación para saber que se ha solucionado el problema. He oído este comentario en todos los cursos con todas las personas que se dedican a trabajar con otras, del tipo que sea. Y es una herramienta que bien usada y siendo consciente de ella, nos ofrece una fuente de auto-conocimiento bestial.

Simplemente examinando todas las personas que tenemos alrededor podemos establecer un perfil del tipo de “energía” que estamos emitiendo. Aquello que más nos haga saltar un resorte en nuestro interior tenderá a ser cosas que debemos sanar en nosotros, aquello que simplemente resuene y nos haga sentir bien, tenderán a ser energías “positivas” que emitimos y que se ven reflejadas en otras personas. Personalmente creo que fue un buen invento, de lo contrario nos sería muy difícil saber cual es nuestra realidad interior, que al fin y al cabo, es lo único que importa!