Reflejando nuestros comportamientos

Por David Topí - 9 - Febrero - 2009 1:23 pm

Es curioso como hay personas que nos caen muy bien, otras que nos son indiferentes, y otras que nos causan una reacción a veces casi inexplicable de algo que no sabemos bien a que se debe: les tenemos tirria, nos molesta su presencia o lo que hacen, nos fastidia su forma de ser, nos enfadan o nos hacen estallar solo por el hecho de estar cerca, etc. Nada que decir de la primera categoría de personas, aquellas con las cuales hay armonía o, en el peor de los casos, indiferencia y neutralidad. Nuestra oportunidad para crecer como personas está en la tercera categoría, los que nos molestan o irritan.

Tu realidad exterior, espejo de tu realidad interior

El mundo que nos rodea y se manifiesta en torno a nosotros no es más que una proyección de nuestra forma de ver y sentir la vida, de como somos. Todo aquello que puedes en estos momentos ver es un reflejo de ti, devuelve alguna de las cualidades que estás proyectando hacia el exterior como si de un espejo se tratara. Lo malo es que también devuelve aquello de lo que no necesariamente somos conscientes.

Las personas, los mejores espejos

Así como las cosas o entorno nos refleja lo que somos y como somos, las personas que tenemos a nuestro alrededor son el mejor indicador de aquellas partes de nuestro inconsciente que estamos proyectando hacia fuera. Por ende, la única forma de saber que se está cociendo dentro de tu ser y que no está saliendo y siendo tratado correctamente, es observar que comportamientos tienen aquellos que están cerca tuyo y que no son más que voces de alarma para que trabajes ese problema en ti mismo.

Averiguar que tenemos que tratar

Cuando alguien te saca de quicio, te molesta, te irrita, es momento de examinar de cerca que comportamiento tiene esa persona. Las personas, así como las situaciones, son por naturaleza neutrales. No nos causan ninguna reacción a menos que exista en nuestro interior un “algo” que haga saltar el impulso.  Nada es bueno o malo, o molesta o agrada si no hay un elemento comparativo en nuestro ser que es capaz de darle al pulsador del elemento correcto.

Cuando tienes la sensación que tu jefe es un manipulador y un controlador excesivo, que uno de  tus compañeros se escaquea del trabajo y que un familiar nos hace estallar de rabia cada vez que pronuncia una frase dándoselas de entendido, tienes nada más ni nada menos que tres fantásticas oportunidades de curar en ti mismo tres elementos enterrados en tu inconsciente.

Imagínate que realmente en cada una de estas situaciones reaccionas de forma automática sin saber por qué. No puedes tolerar la manipulación, no puedes aguantar más a esa persona hablando solo de si misma siempre, no puedes aguantar el control.  ¿Porqué han saltado esos sentimientos en ti y no en otra persona de tu mismo círculo? La cuestión reside en tus bloqueos y sentimientos internos.

Al no ser capaces de notar directamente en la mayoría de los casos cuando tenemos un tema que resolver interiormente, nuestro subconsciente se encarga de mapear la realidad exterior para que podamos notar aquello en lo que nos urge que trabajemos. Es casi 100% seguro que vamos a tener temas pendientes de manipulación, ego, control y grandilocuencia con nosotros mismos si eso es lo que más notamos en los demás (por poner ejemplos).

Solucionar los bloqueos

La única forma de que no nos molesten los comportamientos de los demás es no teniendo temas pendientes con nosotros mismos que hagan saltar la alarma cuando los vemos. Y la única forma de solucionar temas con nosotros mismos es sacándolos a la luz, desenterrándolos de nuestro subconsciente y aceptándolos.  Aceptar que en estos momentos tenemos una subpersonalidad egóica que se intenta hacer dueño de todas las conversaciones en las que participa, aceptar que estamos dolidos por algo, o que estamos intentando manipular o controlar a otros, o que… etc. Darnos cuenta que existe dentro de nosotros ese mismo sentimiento que no nos gusta ver en otros es la única manera de desbloquear esa energía y evolucionar.

La negación no es el camino

Si no eres capaz de encontrar en ti ese comportamiento que te molesta debes buscar más hondo. Cuanto más enterrado esté, más alto, más repetitivo y más te va a molestar su reflejo exterior. Negar que “la otra persona es así” y no es culpa mía es una excusa. La otra persona no es de una forma ni de otra, su forma de ser es completamente neutral hacia ti, como tu forma de ser es completamente neutral hacia ella, excepto en aquellas cosas en las que tu comportamiento sea un reflejo de alguno de los temas que esa otra persona deba solucionar. Cuando no hay temas pendientes, todo el mundo es maravilloso.

Empieza ahora

Mira en estos momentos todo tu círculo cercano y más directo. Examina que comportamientos reflejas en los demás y medita sobre ello. Sácalos a la superficie, tráelos a tu mente consciente y acéptalos. Algo que ha sido aceptado e integrado pierde todo su poder, se convierte en una lección aprendida y te deja un hueco libre para que vayas solucionando el resto de temas pendientes.

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