Sincronicidad

Por David Topí - 5 - Enero - 2009 2:04 pm

Denominado por la mayoría de las personas como “casualidades”, la sincronicidad es el principio que rige esa serie de circunstancias y acontecimientos que nos pasan en el momento justo, en el lugar idóneo, en la situación perfecta.
Cuando sin saber porqué las cosas nos llegan cuando las necesitamos, nos encontramos con alguien que nos resuelve un problema cuando acabamos de pensar en él, o aparece la puerta abierta perfecta para el siguiente paso tras haber completado el anterior, eso es la sincronicidad. La sucesión de acontecimientos sincronizados en pos de un objetivo marcado, consciente o inconsciente, que tachamos de casualidades porque nos sorprende que todo esté ocurriendo de forma tan perfecta y lineal.

Ejemplos de sincronicidad

La sucesión de acontecimientos que llegan a nosotros en el momento en que necesitamos que lleguen es infinita. Si estamos dándole vueltas a un tema que nos preocupa y de repente un amigo nos deja un libro de forma totalmente espontánea que nos proporciona la información buscada, si queremos conseguir un determinado objeto y oyes una conversación entre dos personas hablando de la tienda en la que acaban de traerlo, si resulta que estamos pensando secretamente en cambiar de trabajo y un compañero comenta que ha oído que en la empresa tal buscan alguien, etc. Todo aquello que marcamos como casualidad forma parte del mundo de la sincronicidad.

¿Como funciona?

La sincronicidad tiene una analogía con lo que explicamos no hace mucho del funcionamiento de la ley de la atracción. Como decía Paulo Coelho en El Alquimista: “cuando deseas algo, todo el universo conspira para que lo consigas“. El modelo siguiente, descrito por Aaron Murakami, nos puede ayudar a comprenderlo mejor:

synchronicity

Este modelo se basa en tres factores: nuestro pensamiento consciente, nuestra mente subconsciente y la mente inconsciente colectiva. El pensamiento consciente es el conjunto de nuestra actividad mental diaria, la mente subconsciente es nuestra mente automática de la que no somos conscientes, la que absorbe todos los datos que le llegan sin discriminar y ejecuta sus propios procesos lógicos de razonamiento. Es también el mediador entre la mente consciente y el inconsciente colectivo. Finalmente, el inconsciente colectivo es la mente infinita que contiene toda la información en el pasado, presente y futuro de todas partes, de todas las personas.

Si nos fijamos en el diagrama, vemos que hay cuatro personas (A, B, C, y D). “C” no está indicado como tal, pero es la persona en la parte superior del diagrama. Los semicírculos son las mentes subconscientes y el círculo externo es la mente colectiva, conocida por muchos nombres en las diferentes filosofías, literaturas y religiones.  Finalmente la línea de puntos exterior indica que no existe frontera para la mente colectiva, abarca todo y a todos sin excepción.

Bien, veamos. Si la persona A tiene un deseo X, su pensamiento “normal” es obviamente consciente del deseo. Por ejemplo, digamos que el deseo es un coche específico: un Honda Accord con 100.000 kilómetros y por menos de 2000 euros. Además queremos que sea de color azul.
La mente subconsciente de A toma este deseo X y lo implanta en la inconsciencia colectiva. X no sólo representa el deseo total sino además cada detalle en el cual se pueda descomponer nuestra petición.
De forma paralela, la mente subconsciente de cada ser humano está continuamente explorando activamente la inconsciencia colectiva buscando cualquier cosa con la cual resuene, es decir, cuya frecuencia vibratoria sea la misma que la del deseo expresado.

Pongamos ahora que la persona C tiene este Honda Accord. Tiene casi 110.000 kilómetros y lo quiere vender por 1950 euros, y ademas es azul marino.
El subconsciente de C detecta el deseo del subconsciente de A, y se fija al mismo. En estos momentos, ambas mentes están enganchadas.

Ahora, ¿como ejecutar la sincronicidades necesarias para que el coche pase de C a A?

Las mentes subconscientes de A y C influenciarán el pensamiento consciente de sus respectivas personalidades para hacer aquello que sea necesario para A y C que graviten el uno hacia el otro. Sabiendo que C quiere vender el coche y que ha puesto un anuncio en el sitio tal, A influenciará a su mente consciente para que se acerque a mirar ese anuncio, como si fuera una idea implantada en la cabeza de A que aparece de repente. Es probable que A este mirando coches en decenas de lugares a ver si encuentra lo que busca, pero su mente subconsciente le está intentando guiar hacia un lugar determinado donde sabe que está lo que desea. Cuando A hace caso de esa idea que le vino a la cabeza, y se va a ese lugar, tachán, el anuncio del coche de sus sueños está allí colgado. Vaya casualidad, ¿no? pensará A :-).

En realidad esto que parece tan fácil, y que podemos dar por un modelo válido de funcionamiento, depende en gran medida de dos cosas: cuanta “potencia” tenía nuestro deseo cuando fue emitido y creado por nuestra mente subconsciente para que la mente colectiva lo detectara, y otras mentes pudieran “leerlo”, y cuanto caso hacemos a las “ideas” que nos vienen a la cabeza de repente cuando queremos conseguir algo.

¿Porque a mi no me parece funcionar?
Es más que probable que si no crees en la sincronicidad sea por dos motivos, o bien nunca haces caso de tus “revelaciones” o “intuición” interior y por tanto nunca persigues esas pistas que podrían llevarte a conseguir tus deseos, o bien como explicamos en el post de la Ley de la Atracción, no emites lo que quieres con la suficiente potencia para que sea captado por el resto.
Además, también es probable que si te funciona, te funcionará cada vez mejor, pues como todo proceso requiere de práctica, y cuanto más valides tus intuiciones, las persigas y veas como te van produciendo resultados, más fácil le sera a tu subconsciente atraer hacia ti las circunstancias que te permitan conseguir los deseos de tu pensamiento consciente.