David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

Seguimos haciendo un resumen de conceptos que ya hemos tocado muchas veces en el blog, pero unificándolos un poco más con la ayuda de la forma de verlo de los antiguos filósofos griegos. Ya vamos viendo que la información que las enseñanzas pitagóricas nos han legado, comparado con muchas de las corrientes filosóficas o místicas de nuestros días, tienen correspondencias muy parecidas entre si, y, varíen mucho o poco los nombres que diferentes escuelas le pongan, solemos encontrar que las estructuras en las que fomentan su conocimiento metafísico resulta ciertamente similar en muchos de los casos. Quizás la parte exotérica de estas enseñanzas difieran algo de las esotéricas, aquellas reservadas solo para los verdaderos iniciados, ya que, tradicionalmente, solo se desvelaban los llamados “misterios menores”, aquel conocimiento que podía ser comprendido más o menos fácilmente, a aquellos que se adentraban por primera vez en estos temas, antes de entrar en cosas más complicadas y ocultas dentro de las escuelas iniciáticas.

La composición energética de los cuerpos del hombre

Si recordamos, en nuestro sistema solar, manifestado y formado solo por los siete últimos planos de la estructura de nuestro universo (los más densos, del 43 al 49), toda manifestación energética por combinación de las mónadas o unidades primarias de conciencia daban lugar a siete estados diferentes de la materia, que son:

1 (el más sutil):. estado atómico, 2. estado sub-atómico, 3. estado súper-etérico, 4. estado etérico, 5. estado gaseoso, 6. estado líquido y 7 (el más denso): estado sólido.

Con esto en mente, es sencillo darse cuenta, cuando entramos a analizar la composición energética del ser humano, que cada uno de los cuerpos sutiles de los que estamos compuestos obedece a un cierto tipo de combinación de estos estados de materia anteriores, según del plano del que estemos hablando. En el artículo sobre cuerpos sutiles y centros de control, explicábamos resumidamente los siete cuerpos del ser humano:

Primer cuerpo: El cuerpo físico + cuerpo etérico, que suelen considerarse juntos, siendo el cuerpo etérico lo que mantiene unido la estructura química y orgánica del cuerpo físico, ya que es la plantilla o molde del mismo. Está relacionado con el primer chakra, y con el centro instintivo del cerebro.

Segundo cuerpo: El cuerpo emocional, lleva todas nuestras emociones y sentimientos, pero especialmente los más bajos, los deseos y pasiones. Está relacionado con el segundo chakra, y con el centro emocional del cerebro.

Tercer cuerpo: El cuerpo mental. Portador de todos los pensamientos, ideas, sistemas de creencias, patrones de conducta, memorias, etc. Está relacionado con el centro intelectual inferior y con el tercer chakra.

Cuarto cuerpo: El cuerpo espiritual. También se le llama el cuerpo causal. Está relacionado con el chakra del corazón y con el centro espiritual, es decir, con la consciencia de la persona y su nivel de desarrollo. Es este chakra, centro y cuerpo el que actualmente nos permite o importa más en el paso de nivel evolutivo, de densidad, que estamos viviendo.

Quinto cuerpo: También llamado cuerpo átmico. Relacionado con el centro motor o automático y con  el quinto chakra.

Sexto cuerpo: El cuerpo emocional superior. Relacionado con el sexto chakra y el centro emocional superior.

Séptimo cuerpo: El cuerpo samadhico o ádico. Relacionado con el séptimo chakra, y con el centro espiritual superior.

 

De todos estos, los más importantes son los cuatro primeros, pues son los que están principalmente desarrollados en todos los seres humanos. Ahora, ¿de que tipo de energía está hecho cada uno de estos cuerpos? Pues como ya podréis suponer, de la materia de cada uno de los planos que les corresponden y a los que se conectan como vehículo evolutivo en ese plano. Así:

  • Cuerpo físico: formado por la materia del plano 49, estados 5, 6 y 7 (gas, líquido, sólido)
  • Cuerpo etérico: formado por la materia del plano 49, estados 2, 3 y 4 (sub-atómico, súper-etérico y etérico)
  • Cuerpo emocional: formado por la material del plano 48, estados 2 al 7
  • Cuerpo mental: formado por la materia del plano 47, estados 4 al 7
  • Cuerpo causal: formado por la materia del plano 47, estados 1 al 3

Es decir, el cuerpo físico está formado por la combinación de partículas fundamentales, átomos primordiales del plano 49, en sus tres estados inferiores. El etérico, formado por partículas del mismo plano, pero en sus estados más elevados. El cuerpo emocional, está formado por átomos elementales de tipo 48, y el cuerpo mental y el casual, por átomos elementales de tipo 47, el primero en los estados más densos y el segundo los menos. Para que un átomo primordial de un plano determinado se forme, 49 átomos primordiales de un plano superior se juntan y crean un “átomo” más “denso” que, entonces, se convierte en materia prima para el plano a ser proyectado o creado.

Si lo queréis ver de otra forma, cada “bloque básico de energía-materia-consciencia” del plano físico (el 49 de la escala) está hecho por 49 “bloques básicos” del plano superior (el 48). Cada bloque básico del plano 48, está hecho de 49 “bloques básicos” del plano 47, y así subimos y subimos hasta llegar a la Fuente.

Si hacemos un simple calculo matemático, un solo “bloque básico” o átomo primordial del plano físico está compuesto por 4948 átomos o partículas fundamentales del plano 1, el primer plano desde la Fuente. Y nosotros aun tenemos a la ciencia y al CERN buscando las partes más pequeña en la que se puede dividir la materia… si Tales de Mileto levantará la cabeza posiblemente nos miraría asombrados por ello :—)

Cada cuerpo una función

De forma genérica, cada cuerpo sutil está compuesto por una membrana exterior hecha de la materia en estado atómico del plano al que corresponde (el cuerpo etérico, de materia 49:1, el emocional, de materia 48:1, etc.). Luego, normalmente, la “masa” energética de ese cuerpo pertenece a la clase más densa del mismo plano (cuerpo físico, materia en estados 5, 6, y 7, cuerpo emocional, materia 48:7, cuerpo mental, 47:7, etc.), y finalmente, en todo cuerpo sutil está presente un átomo permanente que llamamos átomo simiente, y del que ya hemos hablado en otros artículos.

Por otro lado, como ya habíamos dicho en aquel otro artículo sobre el proceso de encarnación, los cuatro cuerpos inferiores se renuevan en cada vida, no son permanentes, y la materia que los forma se regenera, “limpia”, transmuta y vuelve a crearse para que, en cada nueva existencia que tenemos podamos volver a entrar con unos “trajes” nuevos a una nueva experiencia (aunque son todas simultáneas, cuando no lo percibimos desde nuestra perspectiva lineal del tiempo). El etérico nos permite tener percepciones y sensaciones, y, así como la sangre circula por el cuerpo físico, el chi, prana o simplemente la energía vital, circula por este otro cuerpo, algo que la medicina china, la acupuntura, o las técnicas de sanación energética conocen y usan para equilibrar y sanar. El emocional nos permite tener emociones y sentimientos, y el mental nos permite tener la capaz de pensar y discernir. El causal es finalmente lo que nos diferencia del reino animal, pues nos proporciona un sentido espiritual de la vida y a través de el, como cuerpo permanente que se mantiene de encarnación en encarnación, el ser que somos, la mónada que representa nuestra “partícula divina” individual, progresa y mantiene un sentido de continuidad a lo largo de su periplo evolutivo.

Ser, Alma, Espíritu

Al igual que los mayas, los egipcios y otras culturas y líneas esotéricas, las enseñanzas pitagóricas distinguían entre el “ser” , como la mónada o núcleo central de la conciencia que somos (intuyo que es el “Core”, que llama Bárbara Ann Brennan), el espíritu, como el primer “traje” que lo recubre y se inserta en el cuerpo humano, y el alma, como el segundo traje que le permite interactuar con el cuerpo físico. En esta composición, el alma es la suma o envoltorio de los cuerpos energéticos inferiores (causal, mental, emocional y etérico), constituida por la materia de los planos 47, 48 y 49. El espíritu estaría formado por materia de los planos superiores (búdico y átmico en esta nomenclatura) y el ser/mónada estaría constituido por la materia de los planos monádico y/o ádico.

Para terminar de hilvanar y encajar conceptos, puesto que en las diferentes oportunidades de trabajar con aquellos que nos asisten desde planos superiores hemos preguntado mucho por estos temas, simplemente notar que el core, la mónada, la chispa divina, la matriz de luz o el ser (con minúsculas) desde mi punto de vista son términos sinónimos o relacionados, manifestando esta “cascada” en la estructura de aquello que somos:

Sub-Fuente (por ejemplo nuestro Logos de la vía láctea) –> SER (ente del cual hemos “nacido”) –> yo Superior (porción del SER que coordina y gestiona todas las proyecciones y encarnaciones) –> ser/core/matriz de luz (porción del SER que encarna en un cuerpo físico a través del Yo Superior) –> Espíritu (primer envoltorio del ser) –> Alma (segundo envoltorio) ––> Cuerpo físico.

David Topi