Aceptando la responsabilidad

Por David Topí - 2 - febrero - 2010 4:06 pm

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Una de nuestras lacras como seres humanos que somos es que nos gusta quejarnos de todo. Es deporte nacional en este país y en medio mundo. Esto no sale bien, esto no nos gusta, esto mira como lo han hecho, mira lo que me ha pasado, que mal funciona aquello, etc, etc. Es humano, decimos todos, pero eso no significa que sea algo positivo. Cuando nos quejamos de que las cosas no son como quisiéramos que fueran, estamos diciéndole al mundo que no tenemos ningún control sobre ellas, y sobretodo, que no aceptamos la responsabilidad de aquello en lo que nos vemos envueltos.

Elegir y aceptar

Cada instante de nuestra vida es una elección para hacer o no hacer, escoger o no escoger, ir o no ir. Pero cuando no aceptamos las posibles consecuencias  (incluso las más pequeñas, en los eventos cotidianos de nuestra vida), de eso que hemos decidido, estamos tirando la piedra y escondiendo la mano. Aceptar que el efecto X está provocado por la causa Y es primordial, esencial y muy importante para recuperar el poder que tenemos sobre nuestra vida, pero parece que no llegamos a creérnoslo del todo por muchos artículos, películas y libros que leamos.

Tu creas tu vida, acepta las consecuencias de ello

Entérate de una vez. Tu has creado lo que tienes alrededor. Eres el centro de tu propio universo y todos los actores, situaciones y cosas que existen en él han sido atraídas hacia ti, por ti, y para ti.  Si compartes una situación, evento o cosa con otra persona, es porque ambos habéis creado una versión en vuestra realidad de esa situación, evento o cosa parecida (pero no idéntica). Pero tu realidad es solo tuya, y de ti depende de la aceptes (si no quieres cambiarla). Cada cosa que te sucede, es reacción a una elección tuya en algún momento, cuya cadena de acontecimientos ha llegado a esto de lo que ahora te estás quejando.

El poder de aceptar la responsabilidad

En el momento que gritas bien alto: “acepto mi responsabilidad por todas las cosas que me suceden, puesto que soy el creador de todas ellas”,  te mandas un potente mensaje a ti mismo. Eres un creador. Y eres consciente de ello. No sabes lo importante que esto último. Siendo consciente de que has creado todo tu universo, aunque aun no sepas cambiarlo, es ponerte en el centro del mismo y sentirte con pleno poder para modificar las cosas que no te gusten.

Aceptar la responsabilidad es algo tan sencillo como observar algo que no ha salido como esperabas, que no te gusta, o que directamente te fastidia y decir: esto no es lo que me esperaba, pero acepto la responsabilidad de haberlo creado.

Y listo. ¿No te sientes mejor? ¿No cambia tu perspectiva de la situación ahora que te sientes en control de ella? Prueba unas 20 veces al día a aceptar mentalmente la responsabilidad de todo lo que tengas a tu alrededor, y empezarás a hacer crecer en ti la sensación de poder y seguridad que viene con el conocimiento de que tu eres el único responsable de tu realidad.

Y luego, más adelante, y si quieres, ya aprenderás a cambiarla.