David Topí

Escritor, formador y director de la EMEDT

Desprogramando el miedo al cambio

Por David Topí - 28 - julio - 2017 6:36 pm

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Como ya habéis visto por los anteriores artículos, las rutinas de la mente del ser humano están estructuradas y programadas a muchos niveles, a muchas capas, y con muchas protecciones. Estas protecciones, que no son más que otros programas que cubren el acceso a patrones de comportamiento, creencias limitadoras y sistemas de programación mental, están diseñadas para que no podamos acceder, al  menos no sin ayuda de nuestro Yo Superior, o de alguna otra técnica potente de desprogramación mental, a áreas consideradas “peligrosas” por el sistema de control, es decir, que si las tocamos y las eliminamos, nos liberamos un poquito más del poder que este tiene sobre nosotros.

Ya hemos visto esa mini rutina de supervivencia, que así la llamamos en el último post, que nos impide que podamos ejecutar cambios en nosotros mismos con relativa facilidad, y hay muchas otras que están funcionando simultáneamente con el mismo objetivo o parecidos. Hoy vamos a tratar de desmontar otra de ellas, procurando que, poco a poco, el software que gestiona nuestra mente y nuestra personalidad, abra puertas de entrada para que la conexión de nuestro ser sea más efectiva y más fácil de cara a la comunicación con nuestro yo observador, y que, a partir de aquí, y cumpliendo las reglas y directrices del libre albedrío, todo aquello que nuestro yo observador note en nosotros, pueda ser redirigido a nuestro ser, y este, entonces, a partir del trabajo con peticiones conscientes, pueda ir eliminándolo, como hemos hecho en los ejemplos de los artículos anteriores.

Miedo al cambio en la forma en la que vemos la realidad

Bien, ¿y que rutina (conjunto de instrucciones) vamos a intentar desprogramar un poco hoy? La rutina del miedo al cambio, pues si la rutina de “supervivencia” intenta que no cambie nada, la rutina y programa que lo protege es el software de “miedo al cambio”, para que, superpuesta a esta, no se ejecute ninguna desprogramación no autorizada en nosotros. Puesto que el miedo al cambio no es consciente, no basta con decirnos a nosotros mismos que no tenemos miedo a cambiar, que puede ser verdad, pero no estamos hablando de cambiar el color del pelo, o cambiar la forma en la que vestimos, sino estamos hablando de cambiar nuestro sistema de creencias y los andamios que sostienen nuestra visión de la realidad, que es algo mucho más profundo.

Esta rutina “informática” de miedo al cambio está insertada en la esfera mental inconsciente, así que trabaja sobre todo con el paradigma instalado en nosotros conteniendo las estructuras globales de la realidad consensuada. Recordad que tenemos varios niveles de programación insertados que nos permiten a todos vivir en un macro escenario común, de lo contrario, sería imposible que nuestras realidades personales pudieran interactuar, y ese componente que sienta las estructuras principales es el llamado paradigma mental, imbuido y programado en el inconsciente. Esto nos da la base para la estructura general de la realidad, y luego, los detalles de la misma, están programados en el subconsciente, donde ya cada uno puede colorear la vida y su proyección holocuántica según sus propios filtros y creencias, pero sobre un sustrato común para todos.

El miedo al cambio se imbuyó sobre la rutina de supervivencia ya que esta es crucial para el programa ego, tan crucial es, que por eso se puso en la zona que le corresponde al cerebro instintivo, el cerebro reptílico o complejo R, que es el que está más protegido de los componentes cerebrales que poseemos. Además, el miedo al cambio se nutre del miedo general que poseemos en el cuerpo emocional, de forma que cualquier tipo de miedo que tengamos a cuestas, autogenerado, o proyectado externamente sobre nosotros, sirve como combustible para mantener este trozo de programación intacto y funcionando constantemente.

Eliminando los guardaespaldas

Para eliminar el miedo al cambio, también hemos de eliminar dos programas que lo protegen, pero estos son muy sencillos, son simples programas de protección de arquetipos, siendo el “cambio” un arquetipo como energía y como concepto, de forma que, primero, hemos de solicitar a nuestro ser, a nuestro YS, que elimine los dos programas de protección en la esfera mental inconsciente que bloquean el acceso a la rutina de miedo al cambio. Cuando esto esté hecho, y hayan desaparecido (podéis buscar formas de comprobar que así ha sido, por ejemplo, solicitar una sincronicidad en vuestra realidad física cuando se haya completado la desprogramación), entonces pediremos la desprogramación de la rutina de miedo al cambio que se encuentra sobre la rutina de supervivencia.

Soy consciente de que leído así, parece que seamos puramente máquinas programables, pero no nos engañemos, es que es así es como estamos hechos, así es como nos crearon cuando las primeras razas que nos manipularon genéticamente diseñaron nuestra estructura mental, para que pudiéramos servirles como recursos y mano de obra, entre otras cosas, por lo tanto, nuestro sistema de programación mental se ha mantenido con estos programas, y, para quitar algo, es necesario ir sacando componente a componente, programa a programa y filtro a filtro, y todo esto luego, dejando que se vuelva a reajustar la mente y que los efectos de cambio del sistema internamente se vayan reflejando poco a poco en la realidad externa.

A veces puede parecer que llegar a descubrir y explicar esto es fácil, pero es necesario ser consciente que para que uno pueda explicarlo ha tenido que pasar por muchas etapas de descubrimiento interno y mucha prueba y error para encontrar lo que nos frena y lo que nos limita, y el trabajo que tenemos por delante para quitar todo lo que se nos ha imbuido es tan titánico, que para estar libres de toda programación negativa sobre nuestra psique, harán falta años de ir haciendo micro pasos como este. Aun así, y afortunadamente, no necesitamos llegar a estar 100% libres de esta programación, que es utópico, sino solo lo suficiente como para liberarnos de la manipulación inconsciente a la que estamos sometidos, de forma que, cuando ya no se nos pueda manipular a través del inconsciente colectivo ni de los medios de comunicación, al menos no en tan alto grado, cualquier cambio e impacto positivo que vayamos imbuyendo en nuestras vidas tendrá una consecuencia tremendamente grande para nuestro crecimiento y avance.

Probemos una vez más estas pequeñas acciones, y no olvidéis potenciar el crecimiento de vuestro yo observador, para que, en algún momento, haya una conexión más directa con vuestro ser o Yo Superior, y, a partir de ahí, se pueda acelerar el trabajo vía petición directa, tras identificación, comprensión y sacado a la luz de la consciencia, de aquello que nos sigue limitando y bloqueando en nuestro camino hacia la liberación de nuestra especie y hacia el paso de nivel evolutivo.