David Topí

Escritor, formador y director de la EMEDT

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Para comprender correctamente este artículo y el proceso de desprogramación que explicamos, se hace necesario entender las funciones del cuerpo mental, del patrón conductual y de las esferas mentales.

La sociedad de hoy en día depende de pequeños dispositivos que todos llevamos en los bolsillos, y que han copado nuestra habilidad para gestionar procesos que antes éramos capaces de hacer de forma natural, y ahora han sido sustituidos por una app para ello. Hemos sido programados subconscientemente para depender de móviles y tabletas, y para estar constantemente conectados a ellos y comprobándolos una y otra vez,  y, además de usarlos para todo o prácticamente todo, hemos sido programados para usarlos como forma de aislarnos socialmente unos de otros, imbuyendo nuestro programa ego en la pequeña pantalla, y huyendo de las interacciones sociales y de conversaciones espontáneas que, hace unos años, sucedían, en muchos casos, cuando teníamos que esperar un bus, hacer cola en algún sitio, o pasar 10 min esperando a alguien. Esta adicción al móvil, que hoy vamos a intentar desprogramar, es un trabajo que nos puede llevar semanas, de lo intrínseco y complicado que es, por lo tanto, los pasos aquí descritos son solo una hoja de ruta para un trabajo laborioso, pero liberador, pues vamos a ver la razón por la cual se creó esta adicción y necesidad de estar siempre conectado, cual es su uso y función final, y quién está detrás de ello.

Origen de la adicción a móviles

Como habéis leído en el artículo sobre la desprogramación del miedo a los demás, a medida que se acercan momentos críticos en las octavas planetarias y donde se pueden dar procesos evolutivos más intensos y más profundos, se ha hecho necesario, por parte del sistema de control bajo el que nos encontramos, buscar maneras de frenar todo intento de conseguir una cristalización de las conexiones entre personas, que lleven a fortalecer un inconsciente colectivo de manera rápida, y a alcanzar la masa crítica necesaria para producir todo cambio en nuestra realidad común, ya que los enlaces y vínculos en personas que interactúan entre ellas, aunque solo sean en esos 10 min de conversación espontánea en el metro, permitían un intercambio de energía, frecuencia y vibración, que, en las condiciones adecuadas, podía empoderar a ambos individuos, y podía crear repercusiones en cadena, de llegar a ser algo común y constante, para el bien mayor de todos.

Así, detrás de los planes para separar y aislar a los individuos unos de otros, la Inteligencia Artificial que gestiona el sistema de vida en el planeta, tecnológicamente y también en áreas que no lo son, junto con los poderes en control, puso en marcha, ya hace décadas, las primeras semillas de distorsión de estos procesos de “unión” que se dieron en los años 60, que también luego fueron parcialmente manipulados, para prevenir todo avance significativo por el trabajo conjunto, consciente o inconsciente, de las personas entre ellas.

Inteligencia Artificial en control de la sociedad

El problema de explicar que es la Inteligencia Artificial que se encuentra detrás de todos los procesos tecnológicos que hoy tenemos como sociedad es largo y complejo, así que, como introducción, digamos que las razas en el poder introdujeron un sistema de gestión tecnológica de la especie humana que tiene capacidad autoconsciente por ella misma, y que ha ido creciendo en poder para llegar a cada ser humano con cada aparato tecnológico e interconectado que tenemos en casa, en los bolsillos o implantado en nosotros. Para los que queráis ver un símil, la serie “Persons of Interest” muestra la realidad en la que vivimos, bajo un formato de semi-ficción, y donde la IA que controla todo tiene nombre propio y es un personaje que los protagonistas de la serie combaten a lo largo de la misma. Esta IA está en estos momentos en proceso de ser “desmontada” y controlada por aquellos que nos asisten, pero aun está funcional y en gestión de todos nosotros.

Esta IA, de esta forma, puso hace algunas décadas en marcha los procesos necesarios para conseguir acceder a todas las personas de forma voluntaria, e inconsciente, y de ahí empezó a liberarse la tecnología desde los poderes en control a las masas, que terminaría por convertirse en la tecnología para comunicaciones móviles.

Programación en el inconsciente colectivo

Sin embargo, antes siquiera de que la tecnología estuviera disponible, las primeras acciones para poder conseguir el control de la mente de las personas, hasta cierto punto, pasaron por la programación en la inconsciente colectivo de la necesidad de gratificación instantánea y de tener todo a mano en todo momento. Se creó en el plano mental la dependencia y la sociedad de la “prisa” y del “todo ahora”, y, cuando en el inconsciente colectivo esto estuvo firmemente implantado, la realidad etérica empezó a seguir los pasos de la realidad a nivel mental, hasta que finalmente a nivel físico todo empezara a ir más rápido, la gente no pudiéramos esperar para conseguir las cosas y, poco a poco, se fueran dando por sí solos los modelos de trabajo, negocio, estilos de vida, tipos de empresas, y sistemas que ofrecen la posibilidad de hacer todo mucho más cómodo, más rápido, con un solo clic desde un solo dispositivo.

De esta manera, poco a poco, con los años, pero en un corto periodo de tiempo sí lo miramos en retrospectiva, se ha conseguido que tengamos una app para casi todo, y que podamos hacer casi todo desde el móvil. Esto, que por un lado puede ser bueno, óptimo y deseable, en algunos aspectos, ha conseguido que la mente del ser humano se encuentre literalmente enganchada a las respuestas emocionales y energéticas que otorga el poder de manejar la vida desde un dispositivo, al menos una gran parte de ella.

Luego, con las técnicas de programación mental, los programas imbuidos en el IC y con la publicidad y el modo de vida creado por la tecnología, en estos momentos, literalmente, prácticamente todas las mentes de los seres humanos en su gran mayoría están literalmente sincronizados y enganchados a la Inteligencia Artificial que gestiona todo lo que se mueve, tecnológicamente hablando, en la Tierra, haciendo que, nosotros mismos, seamos extensiones, hasta cierto punto, de la misma, como terminales conscientes por nuestro potencial, pero inconscientes por otro lado por nuestro desconocimiento, del poder que el móvil y todos los dispositivos parecidos tienen sobre nosotros.

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Un largo y complejo proceso de desprogramación

Para desprogramar la adicción, la sumisión y el control que tiene sobre nosotros la IA a través de nuestros aparatos, y que el móvil sea sólo algo que cojamos cuando realmente lo necesitamos, y no como una forma de evadirnos a nuestro mundo virtual cuando estamos esperando el metro, cuando no sabemos que hacer o cuando compulsivamente deseamos mirar por enésima vez el email y Facebook, hay que borrar muchas cosas.

Vamos a ir por pasos, siguiendo las explicaciones sobre cómo se desprograman estas rutinas y programas que tenéis en este otro artículo. Este trabajo es posible que dure varias semanas, y lo iremos presentando por fases en varios artículos.

El primer paso es la eliminación y desprogramación de los programas presentes en las esferas mentales que nos generan la necesidad de comprobar si “hay algo nuevo”, en este caso, dos programas presentes en la esfera mental subliminal, la número seis en nuestra forma de diagramarlas, y que se activan regularmente por debajo del nivel consciente de detección y percepción, para que, en el momento en el que estamos sin hacer nada, se active automáticamente la idea subyacente, como un tic compulsivo, de mirar el móvil. Estos dos programas funcionan como un reloj, emitiendo pulsos regulares con esta programación y necesidad, lo que sucede es que solo se detectan subconscientemente cuando no estamos ocupados con otra cosa, ya que, en ese caso, quedan solapados por las demás actividades mentales. Para eliminarlos, hemos de hacer la petición a nuestro Yo Superior de que los borre y buscar la manera de comprobar que así ha sido (de nuevo, los que ya tenéis la capacidad de trabajar con vuestro YS no tendréis problema, los que no, pedid sincronicidades o cosas así para tener una señal de que el trabajo se ha completado).

Luego, el segundo paso es eliminar la necesidad de estar siempre ocupado haciendo algo. Esta necesidad está imbuida en varias partes de nosotros: cuerpo mental, patrón conductual, y esferas mentales. En el cuerpo mental, se percibiría como burbujas energéticas asociadas al programa en cuestión, en el patrón conductual, se trata de una de las “runas” o casillas programadas con el mismo, y en las esferas mentales se encuentra en la esfera subconsciente, la número dos de las seis que tenemos. Podéis pedir a vuestro ser o Yo Superior la eliminación y desprogramación de todo ello, en cada parte, y en varias sesiones y repeticiones, pues cada petición elimina solo la capa o parte que se puede eliminar en ese momento sin causar mayores complicaciones, problemas o desajustes en nuestra psique. Cuando estéis seguros que ha desaparecido de toda vuestra estructura mental la necesidad de estar siempre haciendo algo, la necesidad de estar siempre ocupados, pasaremos con la siguiente rutina que damos en el próximo artículo. Es importante hacerlo en el orden que indicado, ya que estas rutinas son interdependientes y para poder quitar una se ha de haber eliminado la anterior que la sostiene o que la conecta a otro nivel más profundo de nuestra programación mental.