David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

Siguiendo con el tema del último artículo y tratando de entender y comprender mejor este proceso de cambio evolutivo que vive nuestro planeta, vamos a ir intentando cerrar más y más cabos sueltos, para ir montando, a medida que vamos comprendiendo, las piezas del rompecabezas que nos permitan entender el momento, los tiempos y procesos, tan importantes que estamos viviendo.

Cuando aquellos que nos asisten nos explican como se percibe el cambio frecuencial y evolutivo que la Tierra está atravesando, desde fuera, uno no puede hacer otra cosa que tomar nota, hacer preguntas, escuchar las respuestas y luego ponerte a reflexionar sobre ello para que, nosotros, desde dentro, podamos tener un atisbo, siquiera mínimo, de lo que está ocurriendo a nivel “cósmico”.

Para ello, espero que las analogías de los barcos, de la Tierra separándose en dos, y todo lo que hemos explicado hasta ahora sirva para entender, al menos un poco, lo que lleva tiempo sucediendo, y lo que va a seguir sucediendo, en los próximos años.

Ubicando la nueva realidad

Entonces, bien, ¿se puede ubicar esta nueva Tierra, este nuevo campo base para la evolución del ser humano en algún punto del espacio-tiempo? ¿donde está o estará el planeta cuando complete su separación en ambas realidades por completo? Para explicarlo, debemos volver a echar un vistazo a la estructura de nuestro universo, o, particularmente, de nuestra galaxia. Lo más sencillo, desde mi punto de vista, es trabajar con bandas frecuenciales o de vibración, asignándoles un color a cada una, según el espectro lumínico, que denota desde la banda más densa, la correspondiente a la roja, a la banda más alta, la correspondiente a la violeta. Esto, teniendo en cuenta que, posiblemente, existen bandas evolutivas en frecuencias en la zona infrarroja, y en la zona ultravioleta.

Estas “bandas energéticas” están relacionadas, por supuesto, con la estructura en octavas de la Creación, ya que, desde la Fuente primaria, la manifestación de todo lo que existe sigue siempre el proceso de creación por octavas (grupos de siete niveles vibratorios o frecuenciales, divididos fractalmente en sub-octavas, que se dividen en sub-sub-octavas, etc.), existiendo nosotros, en este momento, en una octava indeterminada descendiente desde la Fuente primaria.

Con esto en mente, podemos diagramar las grandes franjas frecuenciales o dimensionales de nuestra galaxia, en esta octava en la que estamos, de esta forma:

David Topi

En este esquema anterior, las bandas más altas interpenetran a las más bajas, de forma que no es que estén una encima de otra, sino que están contenidas unas dentro de otras. Sabiendo esto, podemos comprender la posición actual del planeta dentro de esta estructura energética.

En estos momentos, la Tierra se encuentra transitando por la banda frecuencial y vibracional correspondiente a la banda amarilla, saliendo de ella, y está empezando a convertirse en un planeta en la banda verde, tal y como podéis ver aquí, donde la nomenclatura “3D” denota nivel evolutivo, no dimensión espacio-temporal:

David Topi

Entra en juego la separación

Por otro lado, puesto que la Tierra se divide en dos, para que la vida que todavía no ha tenido tiempo de completar las experiencias de este ciclo evolutivo pueda hacerlo, lo que hemos llamado la “nueva Tierra” no es más que la creación del nuevo vehículo evolutivo para el “alma planetaria” que está siendo creado por el proceso de “mitosis planetaria”, y se encamina a existir en la banda frecuencial verde, mientras que la “vieja Tierra” no es más que el vehículo actual, el planeta actual, volviendo a dar un ciclo por la banda amarilla hasta el cese completo y limpieza de lo que existe en ella actualmente.

David Topi

La Tierra nueva, como veis, está avanzando hacia niveles frecuenciales y vibracionales superiores dentro de la estructura de nuestra Vía Láctea, llevando consigo, evidentemente, los planos internos o capas no físicas que también sufrirán ciertos cambios energéticos cuando el nuevo campo base para nuestra evolución se instale y asiente definitivamente. Y, lo que está ocurriendo, durante el proceso de separación, es que una parte del planeta avanza hacia la banda o nivel frecuencial superior, y otra parte se mantiene en la banda frecuencial actual, a la espera de completar este ciclo, regenerarse y empezar uno nuevo. Así que esa es la ubicación frecuencial de cada uno de los “dos planetas” que están ahora todavía muy superpuestos entre si, pero que a medida que pasen los próximos años, veremos como esta separación se hace cada vez mas grande, evidente y clara, llegando un momento en el que dejaremos de percibir por completo, y de saber que existe, nada que no sea lo que esté en la Tierra en la que nos encontremos.

Entrando en detalles

Bien, esto que hemos visto es el esquema simplificado del proceso, porque, ¿dónde están aquí representadas las realidades o dimensiones paralelas? ¿dónde están aquí los planos no físicos e internos al planeta? Evidentemente, el diagrama es mucho más complicado, y solo vale la pena detallarlo un poco más para terminar de encajar algunos conceptos. Veamos ahora una versión ampliada de lo que seria el diagrama de la Tierra “vieja”, la que se encuentra en la banda amarilla:

David Topi

Lo primero que vemos es que el “fondo” es el mismo, el entorno frecuencial que corresponde a la realidad “general” y real en la que el planeta se mueve, dentro de las frecuencias de la banda amarilla, en la estructura de nuestra galaxia. El sustrato para todo lo que existe en esta banda, es el éter, como para todo lo que existe en la Creación.

Sin embargo, la “Tierra vieja” no es una sola Tierra. Ya hemos hablado muchas veces de líneas temporales y diferentes realidades co-existiendo entre ellas, que se podrían representar como veis en el dibujo, aunque posiblemente estaría mejor si las pusiéramos todas superpuestas una a otra, porque no hay, a priori, diferencia de posición espacial, sino frecuencial, y en algunas temporal (las épocas o “tiempos” van desfasados entre ellas). En estas otras realidades, las más alejadas sobretodo, co-existen todo tipo de situaciones, personas, eventos, entidades, “hechos”, etc., que no tienen porque existir en la nuestra. Todas pertenecen a la realidad “subjetiva”, ya que todas caen dentro del sistema de control que se impuso y creó sobre el planeta hace ya unos cuantos milenios.

La forma de saltar de una realidad a otra es a través de los portales dimensionales, tanto los que se abren naturalmente, como los que se que abran artificialmente, sea por medio de rituales, hechizos, o cualquier tipo de tecnología disponible para ello. En estos últimos, los artificiales, es cuando se crea la puerta de entrada para que todo tipo de entidades no físicas del sustrato que existe entre realidades (que suele llamarse el astral) puedan colarse en nuestra dimensión particular, pues son de doble dirección. Durante el sueño, muchas veces de forma natural nos desplazamos a esas otras realidades paralelas a través de estos portales, pero siendo una apertura natural realizada por nuestra conciencia, no hay peligro alguno, pues en este caso, son unidireccionales.

El sustrato donde co-existen y se mantiene a todas estas realidades o dimensiones paralelas “unidas” es el llamado sustrato “e” o materia astral, que es la energía que hace de contenedor para su existencia. Finalmente, los diferentes planos internos, que llamamos etérico, emocional, mental, etc., etc., se encuentran “envolviendo” a todo este entramado, parcialmente “dentro” también, de la burbuja que es la malla frecuencial de control. Parte del plano mental, y los planos superiores al mismo, que caen por fuera de la malla, ya son planos donde se interactúa con la realidad general y “real” de todo lo que existe en la banda amarilla de frecuencias sin la distorsión que presenta todo lo que cae por dentro de la realidad subjetiva e ilusoria, la matrix, en la que vivimos.