David Topí

Tratando de entender el mundo que no vemos

David Topi

Hay dichos populares para todo, especialmente cuando hablamos de las relaciones que establecemos entre los seres humanos, desde amistades superficiales hasta matrimonios consumados, que tienden a explicar movimientos energ√©ticos con frases tipo ‚Äúlos opuestos se atraen‚ÄĚ o ‚ÄúDios los cr√≠a y ellos se juntan‚ÄĚ. En estudios ocultistas, esot√©ricos, m√≠sticos y metaf√≠sicos, se le da mucha importancia a este tipo de energ√≠as que se mueven entre las personas cuando se inicia una relaci√≥n entre ellas, ya que son de suma importancia para entender porque unos se atraen, otros se repelen, unos son felices durante 80 a√Īos y otros no se aguantan m√°s que tres d√≠as.

En este tema, hay que abrir la mente para entender que no solo est√°n en juego las atracciones puramente sexuales y de car√°cter, sino que las relaciones establecidas entre dos personas se producen y existen a nivel de los siete cuerpos sutiles que poseemos, y la relaci√≥n tendr√° una connotaci√≥n distinta seg√ļn el n√ļmero de capas o cuerpos que se hallen conectados entre esas dos personas.

Una fuerza vital, dos polaridades

Dec√≠a Dion Fortune en varios de sus escritos que, para el sostenimiento de la vida basta con una fuerza √ļnica, la fuerza vital de la Creaci√≥n, a trav√©s de nuestro SER y esp√≠ritu, pero que para expandir esa creaci√≥n hacen falta dos fuerzas: una din√°mica, activa y actuante, y otra inertemente potencial y pasiva. Una que se considera el aspecto masculino de la energ√≠a, y otra que se considera el aspecto femenino de la misma. All√° donde estas dos fuerzas o polaridades se encuentren e interact√ļen, se puede dar por asegurado la puesta en marcha de movimientos energ√©ticos que, entre otras cosas, dan lugar a la continuidad de la vida misma.

En el plano f√≠sico, todos tenemos un cuerpo org√°nico que determina nuestra polaridad energ√©tica principal, somos hombre o mujer, masculino y positivo o femenino o negativo. Las fuerzas vitales y sexuales que act√ļan en el primer cuerpo del ser humano est√°n determinadas puramente por la actividad qu√≠mica del sistema endocrino, y las hormonas generadas, produciendo as√≠ la estimulaci√≥n de nuestros sistemas reproductores, que varia seg√ļn la composici√≥n qu√≠mica de estas hormonas que circulen por la sangre. Cuando en una relaci√≥n entre dos personas de distinto sexo interact√ļan fuerzas que involucran solo el primero de los cuerpos que poseemos, sin ninguna a√Īadidura por parte de las fuerzas de cuerpos sutiles superiores, tenemos el sexo f√≠sico, puro y duro, desprovisto de todo acompa√Īamiento o relaci√≥n energ√©tica superior. Es cuando en una relaci√≥n entre dos personas se empiezan a involucrar al resto de cuerpos sutiles, que empezamos a entender de donde viene la sabidur√≠a de los refranes anteriores.

La polaridad de los cuerpos sutiles

Como ya sab√©is, cada capa o cuerpo energ√©tico hace de contenedor para el cuerpo o capa inmediatamente inferior. Las capas impares (1, 3, 5 y 7) son estructuradas mientras que las pares (2, 4 y 6) son amorfas y fluidas. Los diversos cuerpos, entonces, son alternativamente positivos y negativos en sus relaciones mutuas, siendo el m√°s sutil positivo respecto con el m√°s denso. Es decir, el cuerpo emocional, es de polaridad positiva respecto al cuerpo f√≠sico, que es negativo, siendo el cuerpo f√≠sico el estimulado siempre por la acci√≥n de las emociones ‚Äúactivas‚ÄĚ de la persona. En otras palabras, cuando el cuerpo emocional est√° involucrado en la relaci√≥n entre dos personas, es este quien pone en marcha el sistema f√≠sico para que se produzca el intercambio energ√©tico en estos dos primeros niveles.

Este mismo esquema se repite en todos los cuerpos, haciendo que, el superior, actu√© como fuerza activa sobre el inferior, que entonces reacciona y provoca el intercambio y uni√≥n energ√©tica entre ambas personas. A m√°s cuerpos sutiles est√°n involucrados en una relaci√≥n, m√°s profunda es esta, pues m√°s partes del ser humano est√°n implicadas en el intercambio entre ambos. Puesto que no todas las personas han alcanzado el mismo grado de evoluci√≥n, en la mayor√≠a de los casos, las uniones entre parejas se producen solo a nivel del cuerpo f√≠sico, instintivo o et√©rico y emocional, es decir, se es capaz de realizar la uni√≥n f√≠sica, de sentir afecto por la otra persona pero no siempre se llega al compa√Īerismo intelectual, que implicar√≠a la activaci√≥n mutua del tercer cuerpo sutil en la relaci√≥n de pareja y conexiones superiores. Cuando dos personas tienen ya los cuatro cuerpos o capas energ√©ticas funcionando en paralelo, se tratar√°n como compa√Īeros y amigos ‚Äúespirituales‚ÄĚ, adem√°s de compa√Īeros intelectuales, emocionales y f√≠sicos. Una persona con m√°s cuerpos energ√©ticos en activo que otra, reclamar√° una actividad acorde a ellos en el intercambio con otra persona, mientras que una persona con menos cuerpos desarrollados se sentir√° plenamente satisfecha en una relaci√≥n solo con la gratificaci√≥n de sus sentidos y pasiones (intercambio f√≠sico y emocional, por norma).

Las leyes que regulan el intercambio energético en una unión entre dos personas

La unión en cada plano depende de que haya intercambio real de energía en ese nivel. Así, en el plano físico, la unión depende solo del uso de nuestro cuerpo en el acto sexual. En el plano emocional, la unión tiene lugar cuando se intercambian los deseos, emociones y sentimientos, en el plano mental, se produce cuando existe simpatía emocional e intereses intelectuales comunes, y en los planos superiores cuando el ideal espiritual es el mismo para ambas personas.

¬ŅLos opuestos se atraen o se repelen?

Y aqu√≠ es donde tenemos la respuesta a nuestra pregunta, que depende de la uni√≥n en el plano que tratemos. En el primer plano, a nivel f√≠sico, los opuestos se atraen, a nivel de polaridad, lo masculino por lo femenino y viceversa. En el segundo plano, el emocional, es al rev√©s, aquello que es igual, atrae a m√°s de lo mismo, ‚ÄúDios los cr√≠a y ellos se juntan‚ÄĚ, dice la sabidur√≠a popular, ya que la atracci√≥n en este segundo plano, a nivel emocional inferior, depende de que se comparta una pasi√≥n mutua y semejante entre ambas personas.

A nivel emocional superior (el cuerpo emocional tiene diferentes estratos), se invierte la polaridad de nuevo, y la diferencia es la causa de la atracción. Los que tienen un gran poder de amar son atraídos muchas veces por aquellos que necesitan afecto, los que tienen un instinto protector, son atraídos por aquellos que necesitan a alguien en quien apoyarse, etc.

A nivel mental inferior o nivel de la mente concreta, el contenido similar de la conciencia de la persona es el factor que las hace sentirse atra√≠das, mismos intereses, valores, simpat√≠as y objetivos, mientras que a nivel del cuerpo mental superior o abstracto,  aquellos que poseen y se plantean sus problemas intelectuales desde puntos de vista opuestos son los mejores compa√Īeros, pues se estimulan mutuamente en ese aspecto.

Luego, en los planos superiores, que no están prácticamente desarrollados en la mayoría de los seres humanos, la unión depende del perfil espiritual de cada uno, uniéndose o sintiéndose atraídos por aquella almas que comparten un mismo camino, ideales y visión de la vida.

En conjunto, en una pareja, hay mucho m√°s que la simple relaci√≥n f√≠sica o emocional inferior, y todo depende siempre del desarrollo personal que cada uno de los miembros tenga. Muchas veces se produce la evoluci√≥n conjunta, uno tirando del otro en algunos momentos para ir desarrollando la conexi√≥n en todos los niveles, otras veces, siendo imposible hacerlo, viendo como ambos caminos, puntos de vista, entendimientos y formas de percibir las relaciones se vuelven totalmente dispares. Tenemos siete cuerpos que podemos desarrollar y usar para el intercambio y fluido de energ√≠as vitales, espirituales, c√≥smicas, etc., entre nosotros, pero cuando no se usan o no est√°n activos o equilibrados al mismo nivel entre los dos miembros de una relaci√≥n, es cuando echamos mano de nuevo de la sabidur√≠a popular para entender el porqu√© del refr√°n que dice: ‚Äúel lobo y la oveja, nunca hacen buena pareja‚ÄĚ  :‚ÄĒ)