Periodos de integración y crecimiento

Por David Topí - 21 - Julio - 2010 4:23 pm

El camino evolutivo de cada uno está siempre organizado de forma que vaya avanzando al ritmo que pueda gestionar y asimilar. A nadie se le da más información “espiritual” de la que puede comprender, o a nadie se le fuerza, por parte de su Yo Superior o de su parte más espiritual, a acometer trabajos evolutivos para los cuales no esté preparado. De nada sirve querer forzar la máquina para ir más rápido, pues no hay “meta” oficial a la cual llegar, sino que el proceso de crecimiento es eso, un proceso, y como tal no admite atajos o cambios de ritmo forzados, ya que cada paso se construye sobre el paso inmediatamente anterior, y sin este, no puede existir el paso siguiente.

Un  proceso de varias fases

Básicamente vengo a referirme al ansia de conocimiento o de querer integrar rápidamente todo lo nuevo que nos encontramos para pasar ya a otra cosa. A mi me sucede. Hay épocas en las que llega una avalancha de información, de experiencias, de cosas que encuentro en mi trabajo, meditaciones o lecturas que te descubren cosas nuevas, y quieres asimilar todo de repente, quieres ponerte a escribir sobre ello para darlo a conocer o quieres enseñarselo a los demás. Pero no puedes. Estás bloqueado porque solo estás en la primera fase, en la fase de “conocer” esa nueva información. Luego viene la fase de integrarla (largas horas de sueño son necesarias para ello :-)), luego viene la fase de ser capaz de estructurarla en tu mente racional, en papel o en diagramas, luego viene la fase de ser capaz de explicarlo más o menos aceptablemente y por último viene la fase de ser capaz de enseñarlo a otros con soltura.

Para que esa última fase ocurra, todas las anteriores han tenido que suceder y ni una sola de ellas ha podido ser pasada por alto. Por eso, a veces, cuando alguien escribe un libro, o publica algo, esa persona en el momento que sus escritos salen a la luz puede llevar una cantidad impresionante de tiempo trabajando con eso que parece tan novedoso o puede haber incluso ya pasado a la fase inicial de otro nivel superior y estar de nuevo en el círculo de aprendizaje e integración  de otra cosa,  y, lo que a aquellos que le leen les puede parecer “nuevo”, para el autor es agua pasada.

Es un poco frustrante cuando tienes poca paciencia, pero creerme, me he puesto delante del editor del blog para escribir algo que acababa de conocer, y no ha habido forma de saber transmitirlo en palabras. Y eso que tener un blog como este tiene una ventaja impresionante, lo que quieres decir lo tecleas y a los dos segundos está disponible para todo el mundo que quiera leerlo, pero aun así, solo puedes estar seguro que transmites bien y sabes de lo que hablas cuando has culminado todo el proceso.

Sin prisa, pero sin pausa

Por eso, para todos los que estáis en vuestro propio camino de crecimiento, hay que tener paciencia y disfrutar de cada fase. No todo el mundo termina enseñando o transmitiendo lo que descubre, pero solo el hecho de estar listo para responder una pregunta o hacer una explicación coherente sobre algún tema, requiere que realmente lo hayas integrado y estructurado por completo. No queramos ir demasiado deprisa en nuestra evolución, nadie nos está esperando en la meta, quien nos quiere ver avanzar de verdad, nuestro Yo Superior, los niveles más altos de nosotros mismos,  nos está acompañando en nuestro camino al mismo ritmo que vamos nosotros, y siempre estamos en el momento perfecto de cada etapa en la que debemos estar. Feliz proceso 😉