David Topí

Escritor, formador y director de la EMEDT

Procesos curativos

Por David Topí - 9 - Junio - 2010 10:45 am

He terminado estos días de leer y poner en practica un libro llamado el Código Emoción que me recomendó un amigo y lector del blog. Es un libro magnifico y muy sencillo de poner en práctica para eliminar emociones atrapadas en nosotros que se manifiestan como bloqueos en nuestro sistema energético y en nuestro cuerpo físico.

Como en toda terapia, a medida que vamos liberando emociones y problemas, (yo mismo me he ido haciendo lecturas y sanaciones periodicas a través de mis archivos akashicos), nos damos cuenta que en cada sesión de limpieza nuestros guias y nuestro Yo Superior nos permiten eliminar solo, y exactamente solo, aquello que con lo que en ese momento podemos lidiar de golpe y nos es mas importante sanar. ¿Porque? Para evitar que entremos en los que se conoce como crisis energéticas, en donde se remueven tantas energías que de repente nos encontramos física, mental y emocionalmente desestabilizados, exhaustos y peor de lo que estabamos antes de empezar.

Paso a paso

Los procesos de curación, en todas las disciplinas que conozco (y ahora que empiezo con el Reiki veo que van por el mismo camino) son procesos por etapas, a veces mas lentos de lo que deseariamos, pero siempre al ritmo necesario y específico que nosotros mismos podemos aguantar y manejar. Lo que empieza como una eliminación de energías en el plano espiritual, se convierte luego en movimientos en el cuerpo mental, pasando por cambios en el cuerpo emocional y finalmente manifestándose a nivel físico (por eso el cuerpo, cuando se está limpiando, a veces  se puede enfermar de nuevo ligera y brevemente para dar salida a todas las energías que se han liberado).

Por eso cada lectura y sanación, espaciadas siempre varias semanas entre ellas, nos permite pelar un poco mas una capa de bloqueos y restricciones que están latentes en nosotros pero enterradas y no accesibles en la lectura inmediatamente anterior. Para comprender esto hemos de imaginarnos a nuestro sistema energético como una cebolla y todos los problemas, bloqueos, emociones atrapadas, restricciones, etc como pegotes de plastilina enganchados. Todos nosotros, a lo largo de los años, nos acostumbramos a vivir con esos pegotes, les hacemos hueco en cierta forma y cuando alguien recibe una sesión de sanación con la técnica que sea, se eliminan principalmente los trozos mas gordos y principales, siempre hasta el punto que nos permita seguir con nuestra vida sin grandes complicaciones (pero sintiendonos mucho más ligeros y mejor, por supuesto, al habernos quitado ese problema de encima).

En el momento que hemos liberado lo que habia en la  primera capa de la cebolla, en la superficie inmediata, tenemos acceso al resto de bloqueos que estaban un poco mas abajo, en esa segunda capa, mas enterrados, provenientes de situaciones mas antiguas, o mas profundas, o mas traumáticas y por eso mas escondidas. En cada sesión liberamos justo lo que la persona puede “soportar” sin entrar en crisis, dejamos que pasen unas semanas, que su sistema energético se adapte de nuevo a la nueva sensación de ligereza, limpieza y sane, y si se desea, se puede volver a repetir el proceso.

Mantenimiento continuo

Los que estamos “interesados” en deshacernos de lastre acumulado durante cientos de encarnaciones (como es mi caso :-)), evidentemente podemos seguir hasta el infinito limpiando restricciones ocultas cada vez  en capas mas profundas de nosotros mismos. Esto no es necesario en la mayoría de las personas, pues cuando has limpiado ya un par de veces, primero de forma genérica, y luego ya de forma específica por algún problema en concreto (ya explicaré mas adelante como), nos sentimos mucho mejor y perfectamente en forma para llevar una vida normal, pero ahí ya entra lo que cada uno desee hacer, así como hay quien se cuida mucho a nivel físico y va al gimnasio regularmente y quien no, ahí tambien quien se cuida mucho a nivel energético y quien no tanto.

Por eso a veces las sesiones de sanación en una misma persona difieren tanto. Quizás en la primera se nos permitió liberar un gran número de cosas porque la persona estaba preparada para ello, porque no eran excesivamente importantes (aunque sumadas si que lo eran) y porque era necesario para hacer que esa persona pudiera avanzar en su evolución y en su camino, pero luego cuando esa persona vuelve a una segunda sesión, resulta que solo podemos trabajar con uno o dos bloqueos, pues son mas fuertes o mas difíciles, y no podemos avanzar hasta que hayan sido removidos. Cada cual es un mundo, y sana a diferente ritmo, pero no por eso hay que preocuparse, en prácticamente todos los casos, varias semanas después de cada sesión, nos sentimos realmente mucho mejor que lo que estábamos antes, y es un signo inequívoco de que hemos liberado parte importante de lo que nos impedía ser un poco mas felices en la vida 🙂