171956_512270015457362_1105704388_o

El proceso de cambio frecuencial y energético para el salto evolutivo y de conciencia, ese paso a la cuarta densidad, sigue, poco a poco, su camino, en todos los sentidos. Como os mencionaba en la conferencia, uno de los puntos más importantes era el proceso de anclaje de lo que habíamos llamado la “malla 4D”, el conjunto de energías que nos llegan desde el centro de la galaxia y desde el Sol, y que conforman un “manto” que, al sujetarse sobre el cuerpo etérico del planeta, ayuda a elevar su vibración, a través de las personas que realizan esos puntos de anclaje, tanto si son ellas mismas las “chinchetas de luz”, como si hacen (insertan) puntos de energía en lugares físicos por todo el planeta que se quedan ya fijos y conectados, y permiten a la zona en cuestión empezar a vibrar algo más alto.

En cada línea, una realidad distinta

Una de las cosas que hacen este proceso complicado, es que las líneas temporales, al ser tan cambiantes, marcan diferentes porcentajes de “malla anclada” a medida que avanza nuestra percepción del tiempo lineal, es decir, para alguien que se encuentra vibrando en la línea ideal y positiva, en su realidad, hay ya más de un 70% de la malla activada alrededor del planeta, para quien se encuentra en la línea 2, hay algo más del 50%, pero para quien se encuentra en la línea 5, no existe ni un solo punto de anclaje de este “manto energético” en todo el globo, pues esos puntos están hechos desde la línea temporal en la que está la persona que los “crea”, y solo reverberan ligeramente en las líneas adyacentes. Puesto que para anclar malla hay que tener la vibración (en tu sistema energético) de la línea ideal, sobre unos 16 o 17Hz en estos momentos, esos puntos de energía que permiten la elevación frecuencial solo están o aparecen en la misma línea desde donde se generan, afectando solo a la línea más cercana o más adyacente, pero poco más.

Si una persona está en estos momentos vibrando por encima de los 15Hz, por ejemplo, notará como su entorno es mucho más positivo y vibra más rápido, porque, en su realidad, en su línea temporal y en su frecuencia de vibración, casi el 70% del planeta está ahora recubierto por malla 4D “sujeta” al cuerpo etérico de la Tierra. Si estamos en la 2, una realidad menor, adyacente y todavía positiva, solo aproximadamente la mitad del planeta tiene un trozo de esa malla “cubriéndolo”, y, si bajamos en frecuencia a otras líneas temporales, cada vez hay menos y menos parte de la Tierra con esas energías insertadas.

En la línea temporal más negativa, la línea que nosotros llamamos la número cinco, por entendernos con números, la gente enganchada a ella se encuentra resonando cerca de los 4Hz en la parte más densa, algo realmente muy, pero que muy bajo, y donde la realidad es muy complicada. En esa realidad, en esa línea temporal, no hay ni un solo punto de luz hecho que pueda servir de “apoyo” para elevar la vibración del “planeta Tierra –realidad núm. 5”, porque no se puede sujetar una frecuencia o vibración de 15-17Hz sobre un sustrato de 4Hz, y de polaridad contraria.

Más “chinchetas de luz”

Por otro lado, sin embargo, sí que parece que ha aumentado algo el número de personas que son capaces de anclar puntos de la malla en el planeta, presencialmente o a distancia. Es decir, hay más gente capaz de actuar como receptores de energías de alta vibración, pues muchos se “han puesto las pilas” a trabajar en ellos mismos para ello. Una amiga y compañera, que lleva meses haciéndolo, me comentaba que, en una meditación, le habían mostrado la cantidad de personas que están actuando como “pilares” y “chinchetas” de estas vibraciones “4D”, lo cual es un dato realmente positivo, porque aunque personalmente yo solo soy consciente de que este trabajo se lleva haciendo desde hace un año o así, por mis compañeros que lo hacen, nos explicaron que hace muchos años que hay personas repartidas por el globo trabajando en ello.

De todas maneras, no todas las personas del planeta anclarán o tendrán que anclar malla, aunque todas tendremos que elevar nuestra vibración lo suficiente para poder engancharnos a ella si queremos formar parte de ese cambio. Como ya podéis suponer, difícilmente una persona vibrando a 4, a 6 o a 8Hz podrá siquiera percibir estas energías, o ser conscientes de que “existen” en otras realidades superiores, pues estas frecuencias están muy lejos de su vibración actual, sin embargo, y por el mecanismo de reverberación que os explicaba en el anterior artículo, todos los que estén cerca de estas frecuencias altas, notarán con más o menos fuerza sus efectos y podrán beneficiarse de los mismos, algo que les ayudará entonces a subir más su vibración, y a notar más aun la frecuencia de esta nueva red-cuerpo energético del planeta.

Tratando de subir la realidad más “baja”

Afortunadamente, y aunque se trata de impedir por todos medios (por los del “otro bando”), como la vibración base del planeta para todos los que estamos en él sigue subiendo y subiendo, es muy posible que aquellos que están en la frecuencia más baja, estos cuatro o cinco Hz, en los próximos años, vean si o si, incrementada su vibración base, pues el plano más denso de vibración del planeta ya tendrá incluso una frecuencia algo superior a la actual. Pensad que, aunque en la conferencia os explico el tema del incremento de la resonancia de Shummann, y que, en general, estamos en torno a los 11Hz, esto es la media de todo el globo, ya que hay zonas de la Tierra que siguen resonando por debajo de los 5Hz y zonas que están por encima de los 12- 13Hz. Si la parte más baja del planeta sube por encima de 7 u 8Hz, ya no hay nadie que pueda estar por debajo de esa vibración (nadie puede vibrar a un ritmo menor que el punto más bajo que exista en el planeta que lo acoge, pues al tener un cuerpo químico y orgánico, conectado con la realidad química, física y orgánica del planeta, nuestra estructura atómica nunca vibrará por debajo de lo que vibra el suelo que pisamos, en su versión más lenta), así, si conseguimos que la vibración mínima del planeta sea de 10 o 12 Hz, aunque cueste mucho trabajo hacerlo, nadie podrá resonar más bajo, y por tanto, cuanto más gente consigamos que vibre lo más cerca posible de los 15H-16Hz, más personas podrán hacer esta transición de nivel evolutivo más rápidamente sin dejar atrás su cuerpo físico.

Incremento energético pero sin fechas asignadas

Para los que están en las líneas más positivas, es todavía tremendamente difícil calcular cuánto se tardará en completar ese 30% o 50% de malla que faltaría para poder poner al planeta en una vibración global (en esa realidad) cercana al “punto de salto” frecuencial al siguiente plano vibracional (la activación de ese plano llamado “búdico” en el planeta, el cuarto plano que estará activo para la raza humana, junto con los tres existentes actualmente, que entonces produce el salto de conciencia que llamamos el paso a la cuarta densidad). Lo que sí que es fácil de predecir, es que, gracias a que el sistema Solar y la Tierra siguen su periplo galáctico adentrándose cada vez en zonas donde el entorno frecuencial tiene una vibración más y más alta, todo el “espacio” que rodea a la Tierra cada vez más y más recibe los influjos de energías de altísima vibración, y, a medida que pase el tiempo, será más fácil subir hacia las líneas temporales más positivas, pues la vibración base de la Tierra, aun en su plano más bajo, es muy posible (si no aparece algún tipo de forma de bloquearlo, no creo que se vayan a quedar sin intentarlo) que suba su frecuencia a mucho más de lo que está ahora. Es cuestión de seguir trabajando en uno mismo, porque como os decía en la conferencia, esto es un proceso personal, de cada uno, y donde nadie puede hacer el trabajo por ti, ya que todos tenemos nuestra propia versión del juego al que jugar, y nuestro libre albedrío para jugarlo como queramos.