Vida orgánica como transmutador energetico

Por David Topí - 10 - Diciembre - 2011 4:40 pm

Flora-fauna

Una de las razones por las cuales “existe” vida orgánica en nuestro planeta, siendo los cuerpos que “habitamos” parte de ella, es porque es necesaria como transmutador energético para el crecimiento del planeta. Esta vida orgánica, flora, fauna y seres humanos, seguiría existiendo aunque no hubiera ningún Yo Superior o entidad consciente que quisiera encarnar en ellos, ya que sin ellos, sin estos “transmutadores”, la Tierra (o Gaia como alma de la misma) no podría avanzar en su camino.

Proceso de evolución por octavas

Si alguien ha leído los libros de Peter D. Ouspensky o la Ley del Uno de Ra, por ejemplo, os sonará el concepto de la evolución por octavas de la que ya he hablado en este blog en varias ocasiones (ved archivos). De hecho, en los cursos de Registros siempre hay una pequeña introducción a la jerarquía “cósmica” para entender los diferentes niveles evolutivos de la creación, desde ese “Absoluto” o “Todo” hasta nuestro planeta.

Ouspensky, basándose en las enseñanzas recibidas de George Gurdjieff, otro de los personajes claves de siglo pasado relacionado con enseñanzas místicas y esotéricas, hacia la analogía de los niveles de la creación según el mismo modelo que siguen las notas musicales.

Del Do al Do

En su explicación, el DO representa el TODO, la energía del Absoluto, que se experimenta a si mismo dividiéndose o proyectándose en macro entidades o porciones que nosotros llamamos “Logos”, y que darían lugar a los diferentes universos. En este esquema, se le asigna la nota “SI” a estos Logos. 

Dentro de estos Logos, las sub-divisiones en entidades de orden menor, las galaxias, representarían la energía o conciencia de la nota LA, los soles y estrellas serian las entidades o conciencias de la nota SOL, el conjunto del sistema solar serian la nota FA, y nuestro planeta, la Tierra, seria la nota MI, siendo la Luna o satélites el nivel evolutivo correspondiente a la nota RE y de nuevo volvemos al DO, el punto de inicio de esta escala evolutiva en la que estamos, y el punto más álgido de una posible escala evolutiva inferior (si existe).

Saltos frecuenciales

Sin embargo, a nivel de notas musicales, existen dos “saltos” especialmente grandes que requieren de un “punto de apoyo” ( a nivel “cósmico”) para poder pasar de una nota a la otra (de un nivel evolutivo al inferior). En este caso, el primer “salto” se produce entre el DO y el SI, siendo la energía del TODO la encargada de cubrir ese “salto frecuencial”. Pero en el siguiente salto importante, entre el FA y el MI, no existe ninguna categoría de entidades que transmuten y den continuidad al sistema evolutivo entre esas notas (o niveles de existencia), por eso, la vida orgánica, ha “nacido” para ser la encargada de ello.

Transmutadores energéticos

Para que nuestro planeta pueda absorber, trabajar, evolucionar, crecer y avanzar por su camino, es necesario que utilice las energías cósmicas, de la galaxia, del Sol, que le llegan. Aunque a nivel físico poco hay que discutir sobre la influencia de planetas y el Sol sobre los campos electromagnéticos de la Tierra, a nivel espiritual estas energías “conscientes” o de crecimiento no pueden ser transmutadas sino a través de un paso intermedio, la vida orgánica en el planeta.

Es esa la razón de que vehículos físicos se encuentren en planetas vivos como el nuestro, en el estado en el que se encuentran, tengan o no un “alma” dentro que los anime, ya que, sin ellos, la conciencia del planeta no puede avanzar por su camino evolutivo hacia una nota “mayor” (un camino que es totalmente independiente, aunque relacionado, con el camino evolutivo de un Yo Superior que usa ese traje o vehículo físico orgánico para su propia evolución). En este, y en cualquier otro sistema planetario que se rija por estas mismas leyes espirituales, ha de existir vida orgánica de un tipo u otro para que ese sistema planetario pueda ser capaz de evolucionar a partir de la influencia de las entidades de orden superior de las que depende a nivel espiritual.

Una simbiosis perfecta

El planeta, sin la vida orgánica, no puede sobrevivir, y la vida orgánica, nosotros incluidos, somos extremadamente importantes para el avance de Gaia. Nosotros recibimos, anclamos y transmutamos todas las energías que provienen del exterior, y somos la única forma que existe en la Tierra de que esto ocurra. Ya no solo hablamos de que las almas que habitan estos cuerpos tengan una misión en concreto, es que simplemente, los cuerpos físicos que usamos, son necesarios como antenas, receptores y anclajes.

Según el nivel evolutivo o proceso en el cual se encuentre el planeta, los organismos que habitan en él corresponderán a las necesidades que tenga el espíritu planetario en ese momento, así, la vida orgánica se ha de adaptar constantemente a la situación del planeta y de las energías que le llegan porque así lo requiere este último para su crecimiento. Es una función extremadamente importante. Una gran simbiosis. Mientras Gaia nos deja que usemos los cuerpos humanos creados por ella como herramienta para su evolución, nosotros les damos vida y contribuimos a esa evolución a través de la nuestra propia. Un destino indivisible, ¡y fascinante!